Sí, Dave, ya lo sé. He sido expulsado de la casa de los blogs. Bien, vale, de acuerdo. Te suplico que me dejes, al menos, el recurso del último pataleo. El iurbentia se ha quedado varado por falta de viento mientras el TAU, listo como es, había habilitado un motor intraborda por lo que pudiera pasar. Pensábamos que se trataba de una regata para veleros y no leímos en la letra pequeña que la inscripción estaba abierta a todo tipo de artilugios flotantes, incluidos cruceros. Nos las prometíamos muy felices tras haber conseguido atragantaros el vermú dominical -se dice que los hosteleros vitorianos registraron una caída histórica en la venta de pintxos-. Pero hoy se ha visto lo fácil que os resulta recuperar el apetito. Voraces que son Dusko y su séquito.
Nos vamos del Playoff, ¡sniffff!, con la duda de lo que habría pasado si, como fue de justicia, el domingo el Baskonia hubiera claudicado ante su corte. Sigo pensando que en ese supuesto -dura palabra por lo que significa- a estas horas tendrías ya vía libre para iniciar el descuento de tus días de merecidas vacaciones. He pinchado en hueso, LO ADMITO, y voy a necesitar un tiempo para que mis orejas dejen de humillarse ante la ley de la gravedad. Aunque pensándolo bien, soy yo el que te llamará desde algún destino apetecible para que me informes de cómo acaba la temporada que, permíteme la maldad, tiene un tufillo culé que asusta.
Pues nada, mi siempre amigo Dave; gracias por no hacer efectiva la invitación a cenar -lo siento pero tenía fecha de caducidad-, suerte en la siguiente singladura y toda la paciencia y comprensión del mundo por lo que tú y yo sabemos. Te espero en la Copa, si os clasificáis, jejejeje. Nosotros ya tenemos plaza.
Y al resto de los sufridores blogueros, como decía el legendario, ¡saludos cordiales!
Posdata. ¿De verdad me tengo que ir ya? Más ¡snifffff!


