Perdón. Por existir, claro. En una ciudad arrasada por las consecuencias de la clasificación para una final de Copa del Athletic cinco lustros después -que también volatizó parcialmente la incidencia de la disputa de la Final a Ocho de la Eurocup- y con un inquilino de alto standing en el edificio baloncestístico de al lado, emular al Alien de Ridley Scott y ser el octavo pasajero en el Playoff de la ACB es casi una osadía. Bueno, sin casi; lo es, para qué engañarnos. Que quien tenga tiempo, ganas y/o moral apele a la hemeroteca para encontrar un caso similar en el que se haya puesto tan de manifiesto el efecto de la hormona del crecimiento en una franquicia de la segunda mejor Liga del mundo.
Nueve años de vida, cinco de ellos bajo las siglas de la ACB y segunda participación consecutiva en las series por el título. El año pasado el verdugo del Bilbao Basket fue un Barça al que antes había hecho claudicar en la Supercopa y la Copa. Ahora, sobredosis de morbo. El TAU al aparato. Desde la posición de inferioridad real que existe, el papel de víctima activa la imaginación. Es el Baskonia el que se juega la banca en el envite. Dice la lógica que debería resolver sin magulladuras este cruce. Que no va a ser el iurbentia el primer equipo de ACB que vaya a profanar el Buesa Arena esta temporada. Que la baja de Markota se antoja como un remate a las pocas opciones vizcaínas de sorprender al vecino. Cierto. Por eso es tan excitante visualizar una hipotética eliminación alavesa, aunque quede reducida a la sintonización en la bola de cristal.
Me decía antes de la última jornada un compañero, y pese a ello también amigo, baskonista hasta los tuétanos, que no quería ver a los hombres de negro ni en pintura, que está harto de sus bailecitos, acuñados desde la pasada campaña como celebración de las grandes gestas. Prefiere ni recordar la última irrupción en la pista de baile. Claro, aún está muy fresca. No han pasado dos meses de la derrota alavesa en el BEC. La tercera en un cómputo de diez partidos ligueros. Para ser unos recién llegados no está nada mal haberle ganado al TAU un 30 por ciento de los duelos disputados.
Posdata. Lástima que el iurbentia no haya podido cerrar el fichaje temporal de Dejan Ivanov. Con lo bien que le habría venido a Pete Mickeal para practicar el búlgaro, que seguro lo tiene un poco olvidado. Una pena
