Lo irremediable tomó forma anoche a eso de las diez de la noche. Mira que nuestro Baskonia trató de negar la mayor con todas sus ganas. A pesar de llevar consumido demasiados días, los chicos de Ivanovic vendieron muy cara su derrota. Carísima. Al menos nos queda ese consuelo, que el Barcelona -el mejor sin discusión- tuvo que sudar de lo lindo.
Gracias por tanto a los jugadores de Ivanovic. Conozco a muy pocos baskonistas que vieran posible la conquista de la ‘Tercera', sin embargo, y he ahí lo grande de este deporte, todos contaban las horas y los minutos por acudir al Buesa o enchufarse a La 2. Aunque todos rumiaran que el desenlace ofrecería la celebración de un Barcelona extasiado sobre el podio.
Sólo queda felicitar sinceramente al campeón, a una plantilla deliciosa, a un técnico que apunta alto y a una afición que ha apretado de lo lindo. A los mios, que toca cubrirse las heridas, apretar los dientes y soñar con que Josean Querejeta, nuestro tótem, vuelva a sacarse varios conejos de la chistera.
Señores, ha sido un placer. Nos vemos en la Supercopa.


