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La de hoy es una entrada inusual.

 

Entre los meses de febrero y marzo del año 2007 publiqué un trabajo fragmentado en diez partes bajo el pretencioso título de Crítica de la Razón Táctica. En aquel entonces la versión española de Eurosport estaba asociada a las ediciones digitales del Grupo Voz, de manera que las secciones deportivas de diversos diarios locales recogieron la publicación de la obra.

 

Al poco Eurosport España firmaría con Yahoo un contrato de colaboración por cinco años que implicaba el nacimiento de un nuevo proyecto. Pero al mismo tiempo suponía la irreparable pérdida de todos los contenidos publicados hasta la fecha con alojamiento procedente del anterior servidor. De manera que aquel trabajo se perdió para siempre.

 

Recientemente y gracias a la curiosidad de algún usuario descubrí con sorpresa que la Crítica había sido salvada por la versión central de la multinacional francesa, conservándose en un servidor matriz. Cuando me había resignado a creer que aquella tesis formaría únicamente parte del archivo personal de algún sesudo aficionado, casi como material de culto, comprobé que seguía existiendo. Aunque de manera un tanto encubierta.

 

Por todo ello lo que propongo hoy aquí es su rescate. Y un esclarecimiento de su razón de ser.

 

El origen y motivación de aquel ejercicio respondían a un fenómeno masivo que se estaba viviendo con especial intensidad en aquellos días y que resumo muy gráficamente en dos líneas de la primera entrega: "Padecen nuestro lugar y época una morbosa inclinación a estimar poco menos que nocivo el Baloncesto NBA y, muy al contrario, de una calidad incontestable el Baloncesto que se viene practicando en Europa".

 

El material que prácticamente a diario volcaban los medios de toda índole en ese sentido me condujo a reaccionar, debo reconocer, con la misma virulencia que ellos. Pero a diferencia, mediante la exposición razonada de un contenido plausible, que escapara al simple izado de carteles.

 

El problema principal es que el debate no lo era. No había ningún planteamiento teórico que promoviese posiciones abiertas o desenlaces distintos. La propuesta residía en la no aceptación de ningún escenario mental que apreciase simultáneamente el baloncesto internacional y el baloncesto NBA. Se renunciaba incluso a la idea de diversidad. Lo que se pretendía era instalar en el imaginario público la idea de que no era posible la igualdad o la coexistencia. Sino la superioridad incontestable del baloncesto europeo y su mundo sobre cualquier manifestación procedente del universo americano, contra el que se había abierto una ofensiva sin límite.

 

A ese desenlace no se llegaba por la vía de la argumentación. Las suposiciones no se sustentaban en el desarrollo de alguna construcción teórica, de algún trabajo que arropase de veracidad las convicciones y la sospechosa fortaleza con que eran expuestas. Al no encontrar obra o estudio a los que aferrarme, de ninguna procedencia además, consideré que estábamos ante una clara demostración de lo que la psicología ha estudiado como prejuicio cognitivo y sus múltiples mecanismos de actuación. Desde la generalización por muestra sesgada al llamado Efecto Bandwagon.

 

En Europa, y muy especialmente en mi pequeño país, esta creencia comenzaba a extenderse sin encontrar ninguna resistencia campando a sus anchas en un escenario que terminaría por conquistar a todas las esferas del baloncesto, desde el técnico más reputado al más humilde aficionado.

 

Al no hallar ninguna base o autor que apoyaran razonablemente alguna de aquellas convicciones resolví que a un extremo, por simple compensación, se le opusiera otro. Pero con una sutil diferencia: la aportación de bases que sustentaran no sólo los argumentos sino también sus conclusiones.

 

Por ello debo avisar al lector que la Crítica de la Razón Táctica tiene en su estilo mismo una intención clara. Ya su titular no es más que un juego de palabras tributo a Kant porque la pretendida atalaya desde la que se volcaban esos supuestos precisaba de otra situada a su misma altura.

 

Y por ello la serie al completo resulta incómoda. Está escrita con un estilo directo. Pero intencionadamente elevado, a menudo hasta lo ampuloso, como reflejo de la arrogancia que encerraban esos supuestos teóricos que la serie venía a cuestionar. Así el trabajo no ofrece concesiones. Gira en torno a círculos cerrados que oponen a cada supuesto otro de naturaleza asimétrica. Pero en su descargo el material de que se valía estaba promovido por el rigor y la veracidad de la documentación expuesta.

 

El objetivo último de la Crítica no era tanto denunciar el vacío de aquellas posturas como remover la conciencia del aficionado europeo, que no veía nada malo en su baloncesto, y que contrariamente a la naturaleza inteligente y rebelde de nuestro juego, estaba padeciendo sin darse cuenta un peligroso aburguesamiento dispuesto a digerir como bueno cualquier cosa.

 

En definitiva se presenta aquí un breve ensayo de baloncesto.

 

Que curiosamente no ha perdido actualidad. Y no lo hará mientras haya gente dispuesta a creer que el baloncesto está condenado a recorrer un solo camino, mejor cuanto más cercano a su vista.

 

 

Capítulo I

 

Capítulo II

 

Capítulo III

 

Capítulo IV

 

Capítulo V

 

Capítulo VI

 

Capítulo VII

 

Capítulo VIII

 

Capítulo IX

 

Capítulo X