Baño de espuma. El que nos dio el Barça en La Fonteta, y el que me tuve que pegar yo al llegar a casa después de lo que presencié en el coliseo 'taronja'. Incluso me rocié con triple -los 14 que nos metió el Barça- ración de gel para ver si así aumentaba mi clarividencia para entender el desastre. Jamás, en los muchos años que llevo siguiendo a este equipo en la ACB, había asistido en Valencia a tal humillación en un partido de Playoff -y probablemente tampoco en uno de la fase regular a excepción de uno ante el Girona hace tres temporadas-. Pero lo de este martes supera todo lo imaginable.
Seguramente esta semana, antes de que se me vayan de vacaciones, tendré que darle las gracias a los Williams, Perovic, Avdalovic, Miralles, Claver y compañía por lo bien que me han dejado en este recién estrenado blog. Mi confianza en ellos ha supuesto la tumba a mis palabras pero, como bien dice Neven Spahija, asumo mi responsabilidad. Eso sí, tengo muy claro como asumiré la mía, de hecho ya lo estoy haciendo, pero no tanto como piensa hacerlo él. Habrá que esperar acontecimientos pero, viendo como han sido estos meses, lo puedo imaginar...
Por otra parte, ya dije que no servía para pronosticar, pero ni mucho menos esperaba el 'paseo' triunfal del FC Barcelona en la Fuente de San Luis. Casi hubiera sido mejor hacerles el pasillo de campeón, como si del equipo de fútbol se tratase, e irnos a casa a cenar con la familia o los amigos. Y es que lo del Pamesa fue eso, un pasillo para que los de Xavi Pascual se luciesen y demostrasen lo buen equipo que son -y realmente lo son-. Lo que no sabía yo es que nosotros eramos tan malos. Afortunadamente, Spahija me abrió los ojos en rueda de prensa -aunque tampoco sabía yo que él sabía que eramos tan malos, incluido él mismo según dijo-. Eso fue para terminar de alucinar, pero este es otro capítulo en el que mejor no entrar ahora mismo.
Por último, y con esto ya me despido de todos los lectores de ACB.COM, decirle a mi compañero Jose Ignacio Huguet que sí, que visto lo visto, tenía razón. Jugando así, ni hay argumentos ni se pueden esperar aunque la eliminatoria durara doscientos partidos. Sinceramente, me hubiera gustado caer eliminado con la cabeza más alta pero, que se le va a hacer, así es el deporte. Por lo demás, ha sido un auténtico placer compartir estos días con vosotros y poner mi granito de arena para que el baloncesto sea cada vez más grande y nuestra ACB goce de mayor repercusión. Ese, sin duda, debe ser el gran objetivo de todos los que amamos este deporte.
¡Un abrazo amigos!
