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He preferido dejar reposar las emociones hasta hoy domingo para intentar dar con una explicación a la oportunidad perdida por el Regal Barça en el segundo partido del Buesa Arena. Me he levantado (tarde, es verdad), me he duchado, he comido algo y me he sentado delante del ordenador. Pues bien, allá vamos.

 

1) El Tau salió vivo de Vitoria porque el Barça se lo permitió. El equipo vasco no jugó bien, estuvo muy irregular en su acierto y dio una oportunidad tras otra a su rival para meterse en el partido. Pero tuvo la suerte de tener delante a un equipo que pensó demasiado en el colchón que se había ganado con su victoria en el primer encuentro. A los de Xavi Pascual les faltó ambición e instinto asesino, sobre todo en los minutos finales de la primera mitad y los primeros de la segunda, cuando el Tau estaba ‘grogui'. Era el momento de romper el partido y el Barça no lo aprovechó.

2) El Tau salió vivo de Vitoria porque tuvo más hambre de victoria. A pesar de su difícil situación, el equipo de Ivanovic jugó con más concentración y tensión que los catalanes. Hubo varios ejemplos a lo largo del partido pero el más claro se produjo a cuatro minutos y medio del final, cuando Rakocevic falló dos tiros libres y el Barça le permitió capturar su propio rebote para anotar a continuación una canasta de dos puntos. Jugadas como esa definen un partido.

3) El Tau salió vivo de Vitoria porque es un equipo de carácter. Puede jugar mejor o peor, pero si algo tiene el conjunto vasco es que no se arruga ni en las situaciones más difíciles. Me viene a la memoria la última final de Copa, cuando con Splitter y Rakocevic eliminados supo sacar adelante la prórroga forzada por el Unicaja para acabar ganando el título.

 

¿Qué va a pasar a partir de ahora? Manel Comas apuesta por un quinto partido y no seré yo quien discuta a un sabio como él. Tras lo visto hasta ahora, parece lo más lógico. Pero sigo pensando que el Barça no ha perdido la oportunidad de sentenciar la serie en el Palau. Para ello necesitará sacar todo el carácter que se dejó el sábado en el vestuario y recuperar el apoyo de su afición, muy despistada hasta ahora en los playoff por los éxitos del equipo de fútbol.

 

Si el Palau no se llena el martes y el jueves, apaga y vámonos.