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Los rivales están empeñados en que el Regal Barça juegue la final de la Liga ACB. Primero fue el Pamesa, que desaprovechó la horrorosa segunda parte de los azulgrana en el arranque de estos playoff, y esta vez el ‘amigo’ fue el Unicaja, que tras dominar buena parte del choque se desinfló en la recta final de manera sorprendente. Aíto, siempre comedido, llegó a hablar de “regalo” cuando atendió a la prensa tras el encuentro. Ya lo decías bien, Ale, en tu previa del partido: el Unicaja es imprevisible y nunca sabes qué cara va a mostrar. Durante muchos minutos mostró la buena pero a la hora de la verdad volvió a ser el equipo errático y poco inteligente que tantas veces hemos visto esta temporada.


Reconozco que le tenía un miedo atroz a este partido. El equipo de Xavi Pascual llegaba tras doce días sin ACB y la afición, empachada por los éxitos del fútbol, sigue instalada en una peligrosísima amnesia respecto a su equipo de basket. Por si fuera poco, fin de semana largo en Catalunya y un solecito que invitaba más a invadir las playas que a esconderse un par de horas bajo el techo del Palau. Lo intuía en la anterior entrada de este blog y sucedió: como el día del Pamesa, menos de 5.000 aficionados en el coliseo azulgrana.


El Barça logró aislarse al principio de la apatía general del entorno (17-7 al final del primer cuarto) pero bastó que Cabezas desperezara a su equipo para que surgieran las primeras dudas. El Unicaja le dio la vuelta al marcador y fue capaz de llegar por delante a los últimos cinco minutos del choque (54-58). ¡Alarma total en el Palau! En circunstancias normales estos son los momentos en que la afición culé aprieta de lo lindo, defiende con sus gritos e incluso baja al parquet a meter algún triple. Pero en estos playoff parece que el factor cancha sea una losa para el Barça, que juega mejor (y se verá el próximo viernes en Málaga) cuando se ha sacudido la presión de empezar en casa. Y cuando hay ambiente de playoff en las gradas, aunque los gritos sean de la afición rival.


La suerte para el Barça es que ni Pamesa ni Unicaja han sabido aprovecharse de un rival al 60-70% de su potencial. Y cuando perdonas a un equipo como el Barça pasa lo que pasa, surge alguno de sus cracks y te mata. Bastó un minuto de inspiración para que el equipo azulgrana pusiera las cosas en su sitio. Del 54-58 se pasó a un 64-58, con Jaka Lakovic ejerciendo de verdugo de los malagueños. El base esloveno puso por delante a su equipo al robar un ingenuo saque de fondo, después lo despegó con dos tiros libres y apuntilló al Unicaja al capturar un rebote defensivo y lanzar un inteligente contraataque para David Andersen.


Visto lo visto hasta ahora, voy a desempolvar la bola de cristal para intentar adelantaros cómo va a acabar todo esto. Ale, lo siento pero a partir del viernes estarás ya de vacaciones. Jugando con red, el Barça volverá a ser el Barça y liquidará la semifinal en el Martín Carpena. Y después se las verá en la final contra el Tau sin ventaja de campo. Perfecto. Concentración y buena mentalidad desde el minuto uno y un Palau a tope cuando nos visiten los vascos, que seguro que no olvidan cómo les remontaron Navarro y compañía en el playoff de Euroliga. ¿Verdad, David? Esta vez al Barça le sobrará un partido: 3-1 y primer título de la era Pascual. Acepto apuestas en contra.