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¡Qué fácil resulta hacer feliz a un país! Ya veis, pensábamos todos que este tren podía pasar de largo y aquí estamos a dos paradas de nuestro destino final.

 

Lo que han hecho hoy estos tíos frente a Francia es para recordarlo durante mucho tiempo. Han dado un recital de baloncesto, tanto en defensa como en ataque y lo mejor es que estoy convencido que todavía pueden ir a más.

 

Eso sí antes que nada hay que relajarse un poco y rápidamente concentrarse en el rival del sábado. Tras el partido y ya en el hotel de los jugadores he vivido uno de los momentos más mágicos que puede tener un tío que adora este juego. Ver la cara de felicidad de los españoles era ver mi cara reflejada en un espejo. Bueno la mía y la de toda la prensa. Porque si ellos lo han pasado mal, nosotros también. Ver a un Alex Mumbrú fotografiarse con una lituana de buen ver o charlar con Ricky Rubio no tiene precio y es la recompensa al buen trabajo realizado por ellos.

 

No os podéis creer la especial ilusión que me ha hecho hablar con Ricky. Tipos como él hacen grande este deporte, y días y lecciones de baloncesto como las dadas esta noche le convierten en un crack.

 

Noches como esta es fácil escribir, pero no creáis que el día pintaba muy bien. De hecho tenía toda la pinta de que sería gris como el cielo.

 

Atrás dejábamos Lodz, una ciudad que por mucho que nos quejemos tiene su encanto, para un servidor el encanto tenía ojos claros y pelo rojizo.

 

Por delante un paseito de tres horas por las carreteras de Polonia. Esta vez sí que Charly Sainz ha podido pisar un poco el acelerador (de hecho creo que el tío se ha crecido y por la noche casi la lía).

 

Una vez en Katowice tocaba hacer la rutina de siempre: chequear en los hoteles y comprobar que todo esta bien. Pues bueno aquí ha empezado a torcerse la cosa. Para empezar nuestro hotel está en la otra parte de la ciudad y como es una zona por construir, hemos hecho un poco de rallies de tierra.

 

Y ya dentro del hotel llegó el acabose. Resulta que nos dicen que no tiene reservada la habitación para el sábado. Problemón. Como uno no sabe montar pollos en inglés y había prisa ni siquiera discutía con la recepción, cogimos la llave y para nuestra habitación... mejor dicho nuestra micro habitación.

 

 

 

Vale que yo sea un tío que ocupa poco, pero esto ya es casi ridículo. Creo que puedo recorrer toda la habitación sin pisar la moqueta, basta con poner las maletas entre las camas y la puerta.

 

 

 

Menos mal que la cosa al final se ha aclarado y el problema de la reserva es que la hoja del sábado no nos la dieron en al agencia y ahora nos la han enviado por correo. Supongo que mañana la imprimiré y no habrá problema... Más que nada porque no me hago a la idea de tener que irme de fiesta toda la noche del sábado y llegar el domingo para volver a registrarme en el mismo hotel.

 

Como veis la cosa ha estado muy movidita, pero al menos todo ha funcionado como queríamos. Ahora toca descansar y ganar dos partidos Así de fácil y de complicado. Lo hecho hasta ahora está muy bien, pero todos queremos más.

 

Así que chicos, dos últimos esfuerzos y entonces sí podremos festejar el triunfo. Hasta entonces máxima concentración y humildad que todavía no hemos ganado nada.

 

PD: Como hemos terminado tan tarde ya no habían sitios para cenar así qeu probamos suerte en un sitio que se llama cafetería La judía salvaje... con el nombre se dice todo, espectacular.