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10/09/2009
 

¡Qué odisea para llegar a Lodz! Si os lo cuento no os lo vais a creer, pero un trayecto de poco menos de 150 kilómetros hemos tardado en recorrerlo casi tres horas, es-pec-ta-cu-lar. No recuerdo un viaje tan malo desde que era pequeño y naranjito salía en la televisión.

 

Y es que el comienzo ya fue chungo porque no encontrábamos en Varsovia la salida hacia Lodz. Al final yo creo que Carlitos, alias "Charly Sainz", Blas nos ha liado y ha querido perdernos para ver si la aguja de la gasolina bajaba un poco. Después de tres días conduciendo no había bajado y nos mosqueaba que nos dejara tirado en mitad de la campiña polaca, que de noche tiene que ser como adentrarse en el tren de la bruja... acojonante.

 

Ojo que no toda la culpa de que nos perdiéramos era nuestra, la mala señalización también ha ayudado a que tuviéramos nuestra propia "Lost in Translation". Después del viaje ya sabemos en qué dos cosas no se gasta el dinero polaco: en carteles de carreteras y en asfalto.

 

Como si fuéramos viajando en el túnel del tiempo, a cada kilómetro que recorríamos la cosa se complicaba. Vale que la carretera fuera de doble sentido y un solo carril (vamos una nacional de las de toda la vida), pero es que la cosa se complicaba si tenías en cuenta que la divisoria no se veía, habían un porrón de camiones y de vez en cuando o bien cruzaba la carretera un hogareño con su bicicleta o bien te plantaban un semáforo en mitad de la carretera.

 

Así es normal que los 100 km/h no los hayamos visto ni de cerca. Sólo nos ha faltado que se nos cruzara un rebaño de cabras o vacas que, dicho sea de paso, estaban pastando por el campo.

 

El viaje ha sido la traca y más con el dudoso gusto musical del piloto... viendo su selección musical hasta veo con buenos ojos la sesión "tecno-trance" del pabellón de Varsovia.

 

Total que casi cuando era la hora de comer nos hemos plantado en Lodz y eso si que ha sido la traca final ¿Qué os pensáis que podíamos encontrar nuestro hotel? Sin mapa y en una ciudad caótica como Lodz era un milagro no perderse.

 

Como era lógico y previsible nos hemos perdido y los gañanes del coche me han puesto el apodo de "El Brújula", como si la culpa fuera mía. Vaya panda de mamones; ahora que como el blog es mío y ya sabéis que la historia la escriben los campeones, os voy a contar mi versión adulterada de la realidad... si quieren ellos decir otra cosa que se compren un dominio y creen su blog, jajaja.

 

Es cierto que puede ser que yo les haya mareado y hecho subir y bajar un par de veces la misma y única avenida de la ciudad, pero ¡qué no me hubieran dado un mapa! Aquí se creen que como eres geógrafo te tienes que saber todas las calles del mundo... leches que no soy la guía michelín polaca. Además, como la ciudad está tomada por el tranvía a veces vas esto parece que es un circuito de Scalextric, con todos los coches circulando entre las vías del tranvía y sin poder apenas girar a ningún lado.

 

Viendo el panorama, el figura de Charly Sainz creo que ya ha aplicado la máxima de "donde fueras, haz lo que vieras" y como buen conductor polaco se ha saltado toda la normativa del código de circulación. Ha empalmado cuatro calles conduciendo en dirección prohibida (aunque él lo negara yo os prometo que he visto el cartel de prohibido) y ya ni deja pasar a los peatones... vamos, como un conductor polaco de la mismísima Varsovia.

 

Al final ni mapa ni nada, Carlitos ha tirado de intuición y ésta nos ha traído al hotel que, como diría Rudy Fernández es bonito, un poco ñoño, pero bonito. Por cierto, el hotel que es una pasada es el de la selección. Se nota que aquí siempre han habido clases y clases, y yo soy proletario en Polonia.

 

 

 

 

Mañana ya os contaré qué tal es la ciudad, pero si hoy he alucinado, creo que cuando dé un par de vueltas por la ruinosa Lodz lo fliparé aún más.