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Existen varias teorías sobre la necesidad de que una gran película  tiene o no tiene que tener un final feliz. Para mí esta película tiene el mejor final posible.

 

Han sido dos semanas inolvidables en donde hemos pasado todos los estados de ánimo que uno se puede imaginar. Comenzamos con la sorpresa del partido inaugural, la curiosidad por ver la capacidad de reacción del equipo, la perplejidad ante una posible eliminación anticipada y la alegría de la recuperación del juego y la euforia y éxtasis colectivo con la consecución del Eurobasket. El hombre suele vivir en los extremos y cuando vives fuera de casa durante tanto tiempo, como en Gran Hermano, todo se magnifica.

 

El último capítulo de esta historia comienza a escribirse una mañana soleada de Katowice. Es sorprendente las cosas que tiene el cambio climático, en España llueve y hace frío y en Polonia vamos de manga corta. El paseo matinal de la selección española es un buen punto de encuentro y momento para calibrar los estados de ánimo.

 

El feeling es algo importante en estos partidos y las caras de los jugadores transmitían buenas sensaciones. Sobre todo, había determinación, concentración y un sentimiento de que este sí era el día.

 

Un día largo porque por delante quedan tres partidos y toda una cobertura mediática. Para el que tenga curiosidad, no, no conocí a Eva Longoria. Nuestros caminos se separaron el mismo día que se cruzaron nuestros equipos. Seguirá siendo un misterio si es o no una autentica belleza o simplemente un timo.

 

La última comida con los compañeros de la prensa es también un buen momento para calibrar las sensaciones del resto y, más o menos, la confianza está presente en todos nosotros. El sol que ilumina el Spodek: es toda una premonición, el futuro de España era claro y radiante.

 

La tarde comienza bien. Grecia, mi segundo equipo, se adjudica la medalla de bronce en un partido donde ninguno de los dos equipos llega a 60 puntos. Quizá no han venido todas las estrellas, pero el nivel arbitral tampoco ha sido el mejor. Mucha dureza y permisividad debajo de los tableros provocan tanteos bajos… un paso atrás para el espectáculo.

 

Llega el momento, España comienza el partido y se suceden las emociones. No importa que sea la presentación más ruidosa del mundo, para mí es la más hermosa, la que me hace poner la piel de gallina. Escuchar los himnos y los cánticos de las aficiones provoca que a uno casi se le salten las lágrimas.

 

 

La pelota está en el aire y España no da lugar a dudas. El círculo perfecto de esta generación, la del 80 se cierra con el oro. La generación de los Gasol, Navarro, López, Reyes y Cabezas es también mi generación, por eso su triunfo es tan especial. Yo no pude ser profesional como ellos, pero mi pasión por el baloncesto me llevó a escribir las crónicas de sus victorias

 

En este mundo donde la precariedad te impide saber donde estarás el día de mañana, hay que aprovechar cualquier oportunidad y yo lo intento hacer así. Durante10 años ellos han trabajado por hacernos felices y hoy tengo la oportunidad de trabajar, codo con codo, con ellos para también hacer felices a muchos.

 

Para cualquiera que un día soñó con retransmitir o hacer una crónica deportiva, no hay nada más grande que poder cantar un éxito de la selección española. Quizá no sé donde estaré mañana, pero hoy sabía que estaba ante la oportunidad de mi vida.

 

Como uno disfruta de un éxito como una cosa muy personal, yo no tengo duda que el mayor orgullo y la mayor satisfacción que puedo tener es el saber que he hecho el trabajo de la mejor forma posible. Al menos he sido honesto conmigo y mi trabajo y lo he hecho de la mejor forma posible; el resultado lo deben juzgar otros.

 

España es campeona de Europa. El sueño de tantos años es ya una realidad y yo estoy viviéndolo en directo. Disfruto de cada segundo, de cada imagen y de cada palabra que hay a mi alrededor. Mi profesión es contar cosas y sentimientos, no podría ser más feliz.

 

 

 

 

En la fiesta de celebración posterior al triunfo todos nos mezclamos y soltamos la adrenalina acumulada durante todos estos días. Para muchos es el momento de la despedida del resto de compañeros.

 

Disfrutar de un éxito con los jugadores es algo mágico, pero hacerlo con los compañeros de profesión también lo es. Para uno que acaba de empezar en esto, es todo un lujo estar con gente de un gran bagaje profesional. La lista de agradecimientos es tan grande que creo que todos ellos y ellas sabrán sentirse incluidos. Su ayuda ha sido inestimable para que me sintiera totalmente integrado en esta otra familia.

 

Me hubiera gustado visitar Polonia con tranquilidad, sé que lo que me llevo es sólo una imagen fugaz y quizá distorsionada. Con sus pegas y defectos (principalmente sobre la organización del evento), Polonia me ha conquistado, prometo volver y darle una segunda oportunidad.

 

Pasan las horas y Varsovia, Lodz, Katowice y Polonia comienzan a ser una cosa del pasado. El más bello de los recuerdos, la más bella de las historias.

 

PD: Una vez más el ritual de dejarme barba ha dado resultado. ¡Somos campeones de Europa! Es hora de afeitarse. 

 

 

Dziękuję (Gracias)