El segundo día en Lodz ha sido bastante provechoso. Más que nada porque por fín dormí más de cinco horas seguidas con lo que las pilas estaban cargadas para esta segunda fase.
Por lo que veo los jugadores también han cogido fuerzas. La diferencia es que ellos lo hacen en un hotel espectacular y con una piscina que es un lujazo y nosotros nos tenemos que conformar con un hotel que no está mal pero con una ducha estrecha.
Tras la primera impresión de la noche quería dar un paseo por Lodz y ver si se confirmaban mis sospechas y, sí, Lodz es como mi casa. Una ciudad industrial con casas viejas, calles anárquicas y poca altura en los edificios. No a mucha gente le gusta, pero para mí tiene su encanto ver la huella del comunismo.
Los edificios en Lodz muchos están en un estado bastante ruinoso y con una capa importante de suciedad producto de la polución de las antiguas minas. Sin embargo, esto contrasta con el lujo de algunos edificios nuevos y espectaculares como el centro comercial que hay justo detrás del hotel de los jugadores.
Cómo creo que va a ser costumbre en este campeonato, mi primera compra no fue un souvenir sino una necesidad. Tuve que ir y comprarme un cargador de móvil porque el que me traje lo dejé de recuerdo en Varsovia... me habían tratado tan bien que tenía que hacerles un regalo.
Otro edificio nuevo es el Arena Lodz, el pabellón donde el sábado jugamos contra Turquía. Es nuevo, grande y cómodo pero frío. Sin todavía ver como es un partido en acción, me parece que la animación va a ser difícil porque las gradas están lejanas y según crece en altura se alejan más... vamos que el de tipo de "Sagunt" no sale en la tele ni de coña.
Aprovechando el viajecito hablé por la mañana con Macej Lampe y por la tarde con Hedo Türkoglu. El pívot polaco nos atendió a los medios presentes (dos) en perfecto español a pesar de los años que hace que se marchó; mientras que Türkoglu demostró ser un tío cachondo y muy amable.
Como me parece que en Turquía no hay jefe de prensa (lo más cercano a eso creo que lo hace el mítico Erdenay) le pegué dos gritos a Türkoglu quien, después de hacerse cuarenta mil fotos y aguantar al típico pesado al que la cámara del móvil no le funciona, se acercó para que le entrevistara. La conversación no tuvo desperdicio. Cuando le pregunté que si le asusta algo de España, el tío muy seriamente me dijo que él tiene miedo al fin del mundo pero no a España... por momentos mi cara se descompone por su seriedad aunque luego veo que el tío empieza a reírse, ¡cómo me había acojonado!
Y ya lo que es el colmo es cuando me empieza a contar que no me va a decir el secreto del equipo porque iré a decírselo a los españoles y palmarán. Me partía el cajón y más aún cuando lo volví a ver en el hotel y me dice mientras estoy con otros compañeros "Don't tell my secret"... qué megacrack. Con este tipo tan peculiar y buena gente me tengo que hacer una foto sí o sí. Eso sí, él no sabe que yo tengo otro secreto.

Por la noche tocaba paseito por Piotrkowska, la calle principal de Lodz. Está muy bien. Cenamos, como siempre, muy bien y superbarato lo cual se agradece porque los Zlotys (o pichurros como nosotros les llamamos) comienzan a caer.
La noche acabó con un intento de entrevistar a un polaco que es un enamorado de España. Es profesor de filología en la universidad pero por su estado en de embriaguez no lo parecía. Nos echamos unas sanas risas con él hablando de castellano, la filosofía relajada del español (nos ha jodido, para vivir estresado en España) y de deporte. El tipo estuvo magnífico aunque no le perdonaremos su "Fernando Alonso is a loser"... Kubica es todavía más loser.


