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Orange
20/09/2009
 

Hace años, en las celebraciones de cada anillo en Chicago sus aficionados pedían a Michael Jordan un último baile, no querían que su estrella se retirase.

 

Años después y a miles de kilómetros, la afición española pide a su selección de baloncesto un último baile. Un último partido para redondear un campeonato, un año, una década y una generación irrepetible.

 

Días como hoy es fácil escribir, los dedos teclean rápidamente como si tuvieran vida propia. Los sentimientos tratan de ordenar y transmitir estérilmente la enorme satisfacción que supone ver a unos tíos que lo dan todo en la pista como su apuesta por el baloncesto atractivo tiene recompensa.

 

El partido ante Grecia fue sencillamente antológico. Como tiene que ser en estos casos, el equipo ganó desde la defensa. Se provocaron 20 pérdidas en el rival y tras ver como Pau Gasol, Juan Carlos Navarro y Rudy Fernández, abrían el camino de la victoria, llegó el momento Sergio Llull.

 

Todos me hablan del efecto Llull, de cómo el chaval se esfuerza en cada partido y qué gran tipo es fuera de las pistas. No queda más remedio que darles la razón. Cualquier cosa que diga de él me quedaré corto, su valía deportiva y humana no tiene parangón.

 

Cada jugador tiene su historia y la de Llull en este Eurobasket no estaba siendo justa con él. Pudo ser héroe frente a Turquía, pero una falta no pitada le convirtió en el centro de la polémica. Una polémica, dicho sea de paso, que no se percibía dentro de la concentración, sino fuera de ella. Pocos saben que Marc y Sergio son compañeros de habitación.

 

El triunfo hace justicia con Sergio. Me cuenta la emoción que el produce que el pabellón grite ¡Llull, Llull, Llull! No es de extrañar a mí también me pone la piel de gallina. Sergio es un tipo extraordinario, es fiel reflejo del maravilloso grupo humano que estamos pudiendo disfrutar estos últimos años.

 

 

 

 

Curiosamente la victoria en semis no produce tanta alegría como la de cuartos. Se nota que la tensión fue liberada y que ahora se está mucho más preparado mentalmente para el auténtico reto.

 

La noche pasa y el hall del hotel se llena jugadores y periodistas para ver el Eslovenia-Serbia. Ver mezclados a croatas, griegos y españoles resulta curioso, no hay barreras y te puedes tomar tu cervecita sentado junto a Printezis mientras escucha su mp3 o frente a Schortsianitis.

 

Por primera vez en mucho tiempo, consigo terminar de trabajar con tiempo suficiente para cenar y dormir unas cuantas horas. El lugar de las cenas es el típico McDonald. El lugar donde el periodista se siente como en casa (más que nada porque todos saben igual). El glamour después de más de 15 días de viaje lo dejamos para otra ocasión.

 

Mientras escribo estas líneas el sueño comienza hacer acto de presencia. Seguro que esta noche sonreiré mientras sueño con culminar un viaje irrepetible. El poder conocer de cerca y vivir lo que significa un Eurobasket no tiene precio. La experiencia ha sido tan enriquecedora a nivel humano como profesional que no importa el dinero o el sueño invertido, lo volvería a repetir.

 

Mañana, como todos los días de partido, repetiré mis manías. Me pondré por la mañana mi camiseta de los Clippers, sí ese equipo perdedor del que todos aquí se ríen. Cada uno tiene sus manías y yo en este campeonato creo que he superado el record el mundial. He contado hasta tres acciones que repito cada día que juega España.

 

Es una chorrada, pero no seré yo quien cambie a estas alturas de campeonato... no vaya a ser que perdamos y luego me arrepienta. Sí, lo sé estoy muy mal de la cabeza, pero que os voy a contar a estas alturas de la película que no sepáis ya vosotros.

 

Me despido con la ilusión de que cuando nos volvamos a encontrar escriba el triunfo de España. Como la canción de Black Eyed Peas que escucha el equipo en el autobús y cando salta a la pista, I gotta feeling... a good feeling.

 

PD: Os propongo participar en al votación para designar al MVP y al cinco ideal del torneo. Durante todo el día iré leyendo el post de este blog y mi votación será la que salga resultado de vuestras preferencias. El foro ACB también decide en Katowice, jejeje.