Ojala lo fuera, pero la frase que da título a la entrada de hoy no es mía, sino de la película "El Cuervo" y días como hoy resumen a la perfección la idea con la que me quiero ir a dormir.
Hoy querría contaros muchas cosas, que ha salido un día maravilloso, que he disfrutado haciendo fotos o que hemos comido con aficionados españoles muy majos, pero, como mucho de vosotros, me voy a dormir este martes con el miedo en el cuerpo y no sé si podré transmitiros todo lo que siento por dentro en estos momentos. Todavía me tiemblan las manos y ya han pasado unas horas desde que Hart metió el triple que ponía a Gran Bretaña cuatro arriba.
Quisiera deciros que nunca vi a España eliminada, pero sería mentiros. A muchos de los asistentes en el pabellón nos recorrió por el cuerpo un profundo escalofrío sólo con pensar en la posibilidad de ni tan siquiera llegar a Lodz. La posibilidad todavía existe, pero Pau Gasol nos salvó de una situación muy complicada. Siempre se lo estaré agradecido... más que nada porque era el encargado de hacer la crónica y no quería pasar a la historia como el tío que escribió el britanazo, inglaterrazo o como quiera que se le hubiera llamado.
Por momentos me daban ganas de borrar todo lo escrito, apagar el portátil y coger el primer avión a casa. En la grada de prensa las caras eran de incredulidad y muchos no nos atrevíamos a teclear una sola letra porque la cosa podía cambiar al instante siguiente. Pero había que estar allí, se estuvo y se venció, lo demás ya es historia.
¿De cuánto tiene que perder Serbia para que quedemos fuera? Esta y no otra era la pregunta que corría por la zona de prensa ¿7, 8, 9 o 10? Aquello era una locura para intentar acertar con exactitud cuáles eran los números diabólicos. Si es complicado explicar las posibilidades matemáticas hablándolo, imaginaros lo complejo que es hacerlo por escrito... los compañeros se volvían locos. Desde España, Pablo MdM nos echaba un capote a todos y arrojaba un poco de luz al asunto. Una vez más me quito el sombrero ante Pablete ¡eres grande!
Ahora, yo me niego a pensar que esto de quedar eliminados pueda pasar y prefiero creer que España va a ganar por 10 o más puntos a Eslovenia y va a ser primera de grupo. Aunque me cuentan que a pie de pista y viendo la cara de los jugadores era de decepción, creo que en estos momentos bajos surgen auténticas historias de superación.
En este equipo hay muchos campeones del mundo y tíos con una calidad impresionante. Creo que mañana van a sacar el orgullo necesario para enderezar la situación... lo creo y estoy convencido de ello.
Me gustaría cerrar los ojos y que la mente viajara hasta la habitación de cada jugador para saber qué piensan esta noche. Si yo pudiera les reuniría en una sala y les dejaría solos para que hablaran. Estoy convencido que de esa reunión saldría algo grande...y qué bonito sería que esto acabara en medalla.
El otro susto
Por cierto, y para quitar tensión deportiva al asunto, el susto de Gran Bretaña no ha sido el único. Viniendo en coche casi tenemos un choque porque una loca se saltó un semáforo. Y es que aquí en Varsovia conducen todos muy deprisa. Es una locura como le pisa la gente al acelerador, aunque es más de locos como aparcan. Aquí todos dejan el coche en la acera e incluso he visto un parquímetro donde el único sitio para aparcar era encima de la acera peatonal... de locos, pasear se convierte a veces en un esquivar continuos coches.
Ya va siendo hora de despedirse y de descansar porque mañana hay que tener las pilas cargadas para contaros una victoria de España. De verdad que lo deseo con todo mi corazón por la gente que está viajando a Polonia para ver al equipo, por la prensa, por toda la delegación de la Federación pero, especialmente, por los jugadores que en un momento de reflexión necesitan de nuestro ánimo.
Marcho a dormir con el recuerdo del hermoso sol que hoy ha iluminado Varsovia y que espero que a partir de mañana ilumine también nuestro camino en el Eurobasket.



