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La vida esta compuesta de miles de pequeños momentos. Hay momentos que te cambian la vida, momentos que tú no controlas, y momentos en los que tú tienes la última palabra. Son nuestras decisiones, y sólo nuestras, las que nos llevan por el camino que nosotros elegimos. Segundos pueden cambiar una vida, la cosa es ver si a mejor o a peor…

 

Yo me embarqué, hace ya 8 meses, en esta espectacular aventura. Dejé todo atrás, por vivir este sueño que sólo se tiene una oportunidad de vivir. Creo que lo he disfrutado al máximo de mis posibilidades. He visitado lugares que tal vez no tenga nunca más la suerte de ver, he conocido personas, he aprendido tradiciones; en definitiva, he conocido una cultura, desde su mismísimo interior. Hay historiadores que sueñan toda la vida con una oportunidad como esta, en alguna de las más desconocidas culturas de la tierra.

 

Esta experiencia, que he podido vivir con todos vosotros a través de este blog, estará conmigo el resto de mi vida, pues la he vivido, la he disfrutado, y ahora llega el momento de cambiar…

 

Hubo gente que me criticó por la decisión que tomé en Agosto, gente que me entendió y gente que me alabó por mi valentía. Sé que ahora, volverán a resurgir esos tres grupos. Gente que me criticará más y más por la decisión que estoy apunto de tomar, gente que me entenderá y desearán tener la misma suerte que yo,y gente que volverá a alabar mi valentía. Pero como dije arriba, esta decisión es mía y sólo mía. Agradezco el apoyo de mi familia, de mi novia Elena y de toda la gente cercana a mí, pero es mi decisión.

 

Como todos sabéis, mi esfuerzo en los estudios llegó a ponerme el numero 1 de mi promoción de Ingeniería Industrial en Rio Grande, con una media de 3.71 (equivalente a un 9.2) en el primer semestre y en este segundo la estoy subiendo a un 9.5. También tuve la oportunidad de entrar en el Programa de Honores de la universidad. Estos dos hechos, han sido los responsables de la oportunidad, que estoy apunto de vivir.

 

Gracias a mis notas y al Programa de Honores, he recibido una beca académica (la mayor que hay para estudiantes internacionales) para estudiar en la prestigiosa universidad MSOE (Milwaukee School of Engineering). Esta universidad está en la posición 9 en el Ranking de mejores universidades del Mundo en Ingeniería, y en la posición 7 en Estados Unidos. El programa de Ingeniería Industrial es el mejor de la universidad, colocado en el número 4 en el Ranking Mundial efectuado por US News y World Report.

 

Así que esa es mi nueva aventura americana. El año que viene estaré en Milwaukee en vez de en Rio Grande, a 3 manzanas del estadio de los Milwaukee Bucks, en la cuarta mejor universidad del mundo de ingeniería industrial, jugando en NCAA Division 3 y habiendo cambiado una beca deportiva por una académica. Un nuevo sueño empieza aquí y esperemos que sea igual o mejor que el vivido este año.

 

Víctor ya conoce la que será su nueva universidad
 

 

Con toda mi pena, este blog llega a su fin, ha sido un placer disfrutar con todos vosotros de este año, y espero que el año que viene disfrutemos igual en un nuevo blog, esta vez llamado “Mi nueva vida en Wisconsin”.

La temporada ha concluido después de un exhaustivo mes. Dos y tres partidos a la semana, viajes, clases perdidas... pero mucha diversión. Hemos visto nuevas ciudades, visitado nuevos hoteles. Dejamos atrás el barato y cutre Super 8 o Confort Inn para cambiarlo por el Hotel Plaza de Kentuky. La verdad es que ha sido un mes muy intenso. Un mes sin parar, con noches enteras estudiando para seguir al día las clases y recuperar aquellas que los viajes nos hacen perder. Pero después de todo, la temporada “is over”.

 

El encuentro ante Marshall, impactante para Víctor Sánchez

 

(El choque ante Marshall, impactante para Víctor)

 

Eso sí, un mes intenso da muchas aventuras, muchas cosas interesantes que contar. La primera de todas podría ser el increíble partido jugado contra Marshall University de NCAA División 1. Creo que mucha gente habrá visto la película “We are Marshall” de fútbol americano. Es una universidad bastante conocida dentro del territorio nacional, una universidad con historia y que cuenta en sus filas con el prospecto de número 1 del Draft 2011. Su nombre, Hassan Whiteside. Es un ala-pívot de 7 pies, lo que es unos 2.15 m.

 

Gigante, increíble, habilidoso y lo mejor de todo un excelente taponador. Es grande sí, pero el instinto taponador que tiene es fabuloso. Lidera la NCAA en tapones siendo tan solo Freshman. Imagino que con sus facultades en el campo llegará bastante lejos. Lo que más pasmado me dejó a mí fueron sus costumbres alimenticias. Ya quedé soprendido en su día leyendo las dietas que Phelps llevaba a cabo, dietas híper calóricas exageradas. Pues bien parece que es cosa de americanos pues aquí el amigo Whiteside se estaba metiendo dos Big Macs a 25 minutos de comenzar el partido. Sus colegas tirando y el comiendo. Increíble pero cierto.


En mi equipo tenemos la costumbre de comer ositos de gominola para subir nuestra azúcar antes de cada partido; pero de ahí a dos Bic Macs… el encuentro fue una enorme experiencia. Un pabellón bestial, miles de personas, un vestuario visitante como nuestro vestuario local. Su vestuario local tiene media cancha de baloncesto dentro. Simplemente para que os imaginéis un poco de cómo va la cosa allí.

La segunda vivencia a contar puede ser el Campeonato de Conferencia. Un campeonato que no sólo es baloncestístico. Allí se unen los 8 mejores equipos de conferencia femeninos, masculinos así como los ocho mejores equipos de animadoras de la conferencia. La emoción hace vibrar el graderío.

El torneo comenzó con un banquete en el Hotel Plaza de Kentuky en donde todos los equipos nos alojábamos. Un banquete en el que se dieron los premios de conferencia. Nuestro equipo contó con el mejor tirador de tiros libres de la nación PJ Rase (94.6%) y dos All Academic; el propio PJ Rase y Wendell Bates. Ambos debían de tener mas de un 3,5 de media es decir un 8,75 en España y ser, al menos, Sophomores o mayores.

Después quedamos eliminados por Campbellsville (Nº 6 de la Nación) que quedó segundo de Conferencia tras perder la Final contra el más reconocido programa de la NAIA Georgetown College.


Así acaba nuestra temporada. Ahora queda trabajar para preparar la siguiente y currarse los estudios. En la siguiente entrada “Con todo a la aventura” os contaré como ha transcurrido nuestro Spring Break… lo equivalente a Semana Santa. Tenemos un coche alquilado, un par de ciudades pensadas y dos tickets de un partido NBA casi comprados, pero poco más. Si GPS, sin nada… veremos como se nos da. Seguro que cosas que contar tendremos de sobra. Una aventura para vivir una vez y todo comienza, en tan sólo una semana.

Aquí estoy de nuevo con muchas cosas que contar. En primer lugar siento mucho mi ausencia durante este tiempo… hemos empezado los conference games y estamos de viajes constantemente, con dos partidos a la semana. Aparte de esto hay que unirle el inicio de las clases, con todas las asignaturas nuevas y papeleos que hacer…

 

Bueno iré contando paso a paso como han trascurrido estos días desde el día 30 de Diciembre que escribiera mi última entrada.

 

En primer lugar se nos plantaba ante nosotros la Noche Vieja. El entrenador no quería a nadie fuera ese día, sobre todo teniendo en cuenta que la mañana siguiente entrenábamos… Así que organizó una actividad de equipo, ¡ir a la bolera! No os imagináis la cantidad de gente, familias completas, que estaban la tarde de año nuevo en la bolera. Aquí en USA, no se hacen grandes comidas familiares, es un día más de jóvenes que otra cosa, sin tradiciones como las uvas, tan solo comer jamón; no comparable con nuestro Jamón Serrano, sino parecido al Lacón gallego y cocinado de una forma muy rara que pierde todo el sabor y después por la noche todo el equipo cena en casa del entrenador, en la que estaban invitados familiares y novias… pero no se por qué no apareció nadie ajeno al equipo.

 

 Víctor recibió la visita de su novia, Elena

 

Después, por fin había llegado el gran día esperado, el 1 de Enero en el que mi novia Elena venia a visitarme a Río Grande. Nos esperaban 10 días sin parar. Días en los que Elena visitó el estado de Kentuky en nuestro partido contra Brescia, a 6 horas de autobús de Río, el cual perdimos por un punto en el ultimo segundo; reuniones más que frecuentes con Nic, Molly y Nathan, nuestros tres grandes amigos americanos; la mayor cantidad de nieve que ha habido desde que llegamos a USA; ir de compras a un Outlet americano día que Elena disfruto como el que más; comida con el equipo en un Japones, guerra de nieve y por último viaje a West Virginia en el que jugamos contra el Nº 1 de la Nación en liga NAIA (Mountain State University). Equipo invicto hasta el momento y que cuenta con la séptima persona más alta del mundo entre sus filas. Se trata de un inglés de 7.8 pies o lo que equivale a 2.40m. Además tuve la suerte de que me defendiera pues la verdad es que muy limitado el pobre. Pero fue una de las sensaciones más raras de mi vida. Tanto que no encontré respuesta a la pregunta que Elena me hizo al final del partido: ¿Cómo te has sentido siendo pequeño por una vez en tu vida? Como podréis ver en la foto me siento más que pequeño, sin saltar casi tapona mi tiro, pero puedo presumir que anoté ese tiro.

 

Vinimos en busca de aventuras y experiencias, y creo que con jugar contra un equipo así, en un pabellón así, ante 3400 espectadores y contra un hombre de 2,40m ya merece la pena el viaje.

 

Después el día 10 Elena nos dejó, después de haberse ganado a cada uno de los componentes del equipo. Y el día 11 empezaban las clases. Nuevas asignaturas, dos de ellas de inglés puro y varias específicas de mi ingeniería, temidas tanto en España como aquí, como pueden ser Materiales y Metalurgia. Pero eso no es todo, gracias a mis notas en el primer semestre 3.74/4 o lo que es lo mismo, un 9.3 español, había ganado el privilegio de entrar en el Programa de Honores de la universidad lo que me obliga a una hora a la semana de conferencias. Aparte recibí el día 12 de Enero una carta informándome de mi inclusión en la Lista Meritoria de Ohio, en la que constan todos los nombres de los estudiantes de Ohio cuyas notas medias son de sobresaliente. De esa forma me convertía en el número 1 de la promoción del 2013 de Ingenieros Industriales. Un privilegio con el que no mucha gente puede soñar.

Como veis académicamente no puedo pedir más. Parece que las interminables horas de estudio están dando sus frutos.

 

 Resulta complicado anotar cuando tu defensor mide 2,40

 

Unos días después comenzaban los partidos de conferencia en los cuales estamos metidos a fondo. Algunos televisados, 2 partidos a la semana, viajes de mas de 4 horas de autobús en los cuales el espacio no es nunca excesivo teniendo en cuenta que viajamos con el equipo femenino de Rio, etc. Esto nos limita el tiempo que no sea de estudio o baloncesto… pero para esas dos cosas vinimos aquí.

31/12/2009

Bueno, llegaron las merecidas vacaciones... e igual que llegaron se fueron. Han sido fugaces pero intensas. El día 13 de diciembre llegó mi madre de Madrid, unos días después de perder contra Shawnee de 2 puntos con un tiro anotado a falta de 3 segundos del final. Vídeo y pesas el domingo, entrenamiento el lunes y de nuevo partido, esta vez contra Virginia Intermont, pero esta vez victoria para casa que nos viene muy pero que muy bien después de una racha de 3 partidos perdidos.

 

Pasamos dos días en Rio Grande, enseñándole a mi madre mi nueva vida, desde las clases, instalaciones, alrededores, hasta la inigualable comida de la cafetería (¡inigualable de mala, claro!)

 

 Rio Grande recibió la vista de la madre de Víctor por Navidad

 

Y el viernes… ¡A NEW YORK! Llegamos al aeropuerto de La Guardia, en el que nos encontramos con la primera sorpresa; las maletas habían volado al JK Airport, es decir, otro aeropuerto de Nueva York totalmente diferente, así que tocó viaje al hotel sin maletas. Ese día vimos el centro de Manhattan y cenamos en el Red Label de regalo de navidad, una famosa y exquisita marisquería en la mismísima 7º avenida.

 

Al día siguiente llegaron las maletas por la mañana: ¡menos mal! Nos levantamos temprano y cogimos un bus de esos de dos plantas que te van contando todo. La verdad es que genial, conocimos a una familia de Ohio, bastante majos, la verdad, y visitamos sitios como China Town, Brooklyn, la estatua de la libertad, Battery Park, Soho… Bueno, como veis nos cundió bastante el día. Comimos en el puerto de Nueva York en un italiano en el que yo había comido ya dos años atrás cuando vine a jugar el Five Star Basketball Camp. A la noche invité a mi madre a cenar en el ESPN Zone, un restaurante del famoso canal deportivo de USA en el que puedes gozar de comida americana de calidad (costillas, hamburguesas, etc.), mientras disfrutas de todo tipo de deportes en las pantallas gigantes y con un ambiente deportivo inigualable.

 

Ese día nevó lo que no he visto yo nevar nunca, tanto que tuvimos que coger un taxi de vuelta al hotel pues la nieve era dolorosa cuando te golpeaba en los ojos…

 

El día siguiente visitamos el alto Manhattan, es decir, todo Central Park (precioso, pues estaba todo nevado con cientos de niños jugando con trineos), así como Harlem, el Museo de Historia Nacional y el NBA Store (visita obligada). A la noche fuimos al Madison Square Garden a ver los New York Knicks contra los Charlotte Bobcats. El pabellón tiene merecido su gran fama mundial, enorme, con todo tipo de pijadas, desde marcadores con los tantos por cientos en tiros, hasta micrófonos en el tablero que te descubre el “desconocido” sonido de cuando el balón choca contra el aro. El primer partido NBA que veo en mi vida en directo y la verdad es que una experiencia para recordar.

 

  Vic Bande, en el mítico Madison Square Garden

 

Al día siguiente visitamos la Zona Cero y todos los monumentos que hay alrededor para las victimas de ese 11 de septiembre del 2001. Y por la tarde, mi madre de vuelta a España, y yo otra vez a Rio, o mejor South Wester, otro pequeño pueblo de los alrededores, donde viven mis grandes amigos Nic y Molly, de los que ya hable en la anterior entrada.

 

Sus familias hicieron que me sintiera como en casa, celebrando hasta 6 comidas-cenas de navidad entre las dos familias repartidas en 3 días. Aquí no suelen celebrar en plan cena familiar el año nuevo, con lo cual lo juntan todo en un día. El ambiente increíble, toda la familia, unas 30 personas, en casas que no son mansiones para nada, con millones de regalos de Santa Claus.

 

Volví encantado de mi primera Navidad en Estados Unidos gracias a esas dos familias que me trataron como a uno más.

 

También tuve la interesante experiencia de asistir a una misa Cristiana Baptista, religión a la que tanto Nic como Molly pertenecen y cuyas misas son completamente diferentes de las católicas. Culturalmente hablando me pareció una de las cosas más interesantes que he hecho aquí desde que llegué. Pues es una religión que no tiene casi seguidores en España y una de las más populares en USA.

 

Baloncestísticamente nada, seguimos trabajando para que este equipo tan joven encuentre su consistencia y sobre todo que compita 40 minutos al nivel que competimos en cada entrenamiento…

 

Para finalizar quiero desearos a todos los amantes del baloncesto, en general, y a los que seguís mi blog, en particular, un Próspero Año 2010 y una Feliz Navidad. Espero que disfrutéis de ese privilegio que es estar en España, con la familia y los seres queridos en estas fechas. Yo no he tenido la suerte de poder ir, pero bueno, gocé de la visita de mi madre y ahora en exactamente 2 días (1 de Enero) viene mi novia Elena a visitarme, así que aprovecharé y me conformaré con esas dos caras conocidas que tenía tantas ganas de ver. 

 

Comeros cada uno una uva por mí, ya que aquí esa tradición no se practica… Así que este año tocan 13.

¡Feliz Navidad a todos!

¿Nunca os ha ocurrido que cuando experimentáis algo nuevo en vuestras vidas, de repente se repite varias veces en un periodo muy corto de tiempo? Eso fue lo que nos ocurrió a nosotros en nuestro primer “Thanksgiving” o Día de Acción de Gracias como lo llamaríamos en España. Todos habíamos visto películas en las que mesas enteras llenas de abundante comida de todo tipo decoraban unas fechas en las que la familia (decenas de personas) se junta y conversa, como dando la bienvenida a la navidad. Pues es eso... Una navidad pero sin regalos, como aquí lo definen. ¿Y qué se cambia por los regalos? El Pavo, el inmenso pavo.

 

Thanksgiving en casa de Nic

 

Thanksgiving Day en casa de Nic para Vic Bande

 

Nosotros tuvimos la experiencia de vivirla dentro de dos familias americanas. Aquí nos dieron puente de Jueves a Domingo (las clases me refiero, claro está, el equipo no tuvimos puente). Entrenamos el miércoles a las 6 de la mañana y luego directos a las clases. Después, Nic Cartee y Molly Ann Roark, una pareja de Sophomores que hacen atletismo en la universidad, y nuestros grandes amigos americanos en estas tierras, nos recogieron y directos para sus casas. Dormimos en casa de Nic después de pegarnos la gran viciada nocturna al Comand and Conquer Tiberium Sun en el ordenador donde, como siempre, ganó Nic, y al 2K10 en la Xbox. Al día siguiente fuimos a casa de los abuelos de Nic con toda su familia y Molly, y disfrutamos de esa desconocida tradición americana que tan solo conocíamos por la películas. Más tarde fuimos a casa de los tíos de Molly en la que re-comimos volviendo a vivir otra gran experiencia en nuestro “Segundo Primer Thanksgiving”. Desde aquí, pese a que no me entiendan, quiero dar las gracias a la familia de Nic y Molly por lo bien que se portaron con nosotros en todo momento.

 

 Más Thanksgiving Day... Este, en casa de Molly

 

Después, por la tarde del jueves, entrenamiento y... otra cena con pavo en casa del entrenador. La verdad es que como experiencia fue una pasada, el primer año que celebramos el Día de Acción de Gracias y tenemos tres celebraciones en vez de una.

 

Respecto al baloncesto, el equipo no consigue encontrar la consistencia, son grandes partidos seguidos por partidos de lo más pobres. Ahora estamos 4-6, a ver si conseguimos la regularidad en defensa y la buena ejecución en ataque. Creo que este equipo tan joven va a dar muchas sorpresas. También ha habido dos cortes, uno de nuestros compañeros decidió dejar el equipo y otro fue expulsado por cuestiones disciplinarias. Así que ahora toca trabajar y ver como los 13 jugadores que quedamos vamos evolucionando, juntos.

 

Lo de contar las diferentes reglas con las que nos hemos encontrado lo dejaré para la siguiente entrada, que espero que no se me retrase mucho ya que la semana que viene llegan los exámenes finales (lunes, miércoles y viernes para mi) y después en una semanita justa mi madre está aquí visitándonos y conociendo nuestra nueva vida.

 

Y nada más. Ya adaptados totalmente a esta cultura, preparados para el peor invierno de nuestras vidas (ya hemos visto las primeras nieves y esta última semana hemos estado a -6ºC). Ah, y la Navidad nos ha traído algún que otro regalo, como una televisión para la habitación de la mano de Santa Coach Wood y una Xbox con el 2K10 de la mano de Santa Nic Cartee; todo ello, claro está, con devolución a final del curso. Así que creo que lo de aburrirnos en nuestras horas libres, ¡se ha acabado!

19/11/2009

Una enorme bandera americana ondea en la puerta del gimnasio, carteles por todas partes, las cheerleaders y el equipo de baile se preparan para hacer sus piruetas y cánticos, gente de todas partes de los alrededores se traslada vistiendo camisetas de Rio Grande o Red Storm, quince chavales uniformados desde zapatillas Nike, calcetines, camiseta y chándal rojo completo en el que se puede leer fácilmente Rio Basketball caminan por el campus; estos son algunos de los pequeños detalles que indican que la temporada de baloncesto ha comenzado.

 

Para nosotros comenzó el día 2 de noviembre con el partido de exhibición contra un equipo NCAA División II llamado Glenville State College. No había sido una buena semana para nosotros... La Gripe A se había cebado con nuestro equipo dejándonos dos bajas: Dani y Florian (nuestro alero alemán y también compañero de habitación de los dos españoles de Rio). Hasta el punto de que tuve que mudarme de habitación por una semana y media para no contagiarme yo también. El partido fue rápido, haciendo nuestro juego que era correr, correr y correr. Yo no tuve el privilegio de gozar de muchos minutos de juego ya que los árbitros se cebaron un poco conmigo, sobre todo con las faltas en rebotes (5 faltas en 8 minutos). Dani experimentaría la misma sensación unos partidos después. (La verdad es que los árbitros nos miran con lupa por ahora en cuanto a pasos y faltas en rebotes y bloqueos, pero bueno habrá que adaptarse...). FinalmentE, el partido se vino a Rio ganando 96-94.

 

 Vic Bande, en posición defensiva, con la camiseta de Rio Grande
 

La temporada comenzó cuatro días después, y con temporada me refiero a partidos oficiales, batiendo a Ohio University-Lancaster 96-80. Esa semana habíamos estado entrenando hasta 7 jugadores en una ocasión debido a que dos jugadores más cayeron en el brote de gripe y otros tres jugadores jugaban con el segundo equipo de la universidad, el JV Basketball. La semana había sido dura, pero conseguimos recuperar en aceptables condiciones a todo el mundo para el partido del viernes contra Lancaster. Así empezaba una temporada larga (32 partidos) pero de lo mas educativa para un equipo joven como nosotros, y empezaba con victoria (96-80).

 

No tuvimos la misma suerte contra Cedarville University, pronóstico de Final Four de la nación. Es decir uno de los 4 mejores equipos de USA. El partido comenzó con grandes problemas en defensa y sobre todo no muy acertadas decisiones en ataque. Para ser sinceros, fue una catástrofe pues no hicimos nada de lo que habíamos entrenado a lo largo de la semana. Nuestra presión, nuestra rapidez e intensidad en defensa se había desintegrado. Eso unido a un 71% en tiros de campo del contrario así como una anotación de 20 de los 29 triples que tiraron, hizo que el partido acabara 91-157, llegando a casa la primera derrota de la temporada.

 

Las derrotas ocurren y los grandes equipos son aquellos que salen de ellas fortalecidos… Nosotros creo que nuestra reacción ante esa derrota no pudo ser mejor. Estuvimos una semana matados en defensa, una semana tan solo entrenando defensa, estando hasta 15 minutos seguidos en posición defensiva y ya podías aguantar cuando las piernas empezaban a quemarte… Pero, como bien he dicho, salimos de esa y demostramos que no se repetiría de nuevo un partido así.

 

Los jugadores de University Rio Grande, con el trofeo Bevo Francis

 

Llegaba uno de los momentos más importantes para esta universidad, el Bevo Francis Tournament. Este torneo es el Rio Pride (el orgullo de Rio) los jugadores y el emblemático entrenador que aún permanecen vivos son los asistentes de honor, temporada tras temporada del gran torneo. Rio no lo había ganado desde hacía 4 años. Comenzaba con el partido contra Ohio–Chillicothe el cual ganamos 94-74. Realmente nuestra defensa fue intensa 37 minutos del partido, llevando en todo momento las riendas.

 

 

No había tiempo de celebraciones, al día siguiente levantarse a las 9 para estar en el desayuno con algunos de los jugadores de ese emblemático equipo que ganó el campeonato NCAA en el año 52. Después video del partido anterior, estudio del contrario, y a comer antes de ir a jugar la final del Bevo contra Taylor University. Creo que defensivamente el mejor partido que ha jugado mi equipo nunca en los 13 años que llevo jugando al baloncesto. Ganamos la final 75-57. Llevándonos el trofeo a casa.

 

Por último quedaba el derbi de Ohio, un partido que aquí comparan como el Duke-North Carolina o en España lo que sería un Madrid-Barça. Fuimos controlando el partido durante 37 minutos, siempre por encima de Shawnee State University, hasta que los 3 últimos minutos nos remontaron y nos ganaron. 3 minutos sin anotar una sola canasta cambia plenamente el rol de un partido. Derrota, segunda de la temporada, por 77-87, contra un equipo para mi opinión muy inferior al nuestro.

 

Así que así queda la semana, con 3-2 en nuestro casillero y preparándonos para el gran test que tenemos el viernes y el sábado en el Cedarville Tournament.

30/10/2009

¡Hola a todos de nuevo! En primer lugar quería dar las gracias a aquellos que me escribís dándome ánimos y deseándome suerte en mí aventura. Agradezco mucho vuestros mensajes y sobre todo me alegro de que os este gustando el blog, pues es para vosotros, para todos los aficionados del baloncesto que deseéis saber como se vive aquí, en USA.

Esta vez he tardado más de lo normal en volver a escribir… Pero resulta que en solo unos días (el 2 de Noviembre) empezamos la temporada, y las horas de entrenamiento han incrementado notablemente. A eso hay que unirle que la semana pasada fueron los Mid –Terms (Notas de mitad de semestre) y había que hacer trabajos y exámenes de última hora.

Parece que en estas semanas ya nos vamos adaptando a todo esto (ya era hora después de dos meses aquí). Hemos entrado en una monotonía que me asusta, pero en cada momento de la vida hay que hacer lo que hay que hacer, hay que adaptarse y eso es exactamente lo que hemos hecho; adaptarnos, a horarios, cultura, comidas, gustos, comportamientos, etc.

 Hace dos semanas ya tuvimos la elección de dorsales; yo jugaré con el 00, número que me ha gustado de toda la vida pero que en España nunca pude llevar. Aparte creí que era un buen momento, porque representa el nada, el empezar de cero y realmente es lo que se asemeja a mi vida en estos momentos, a cuando deje todo atrás para empezar una nueva vida, en un nuevo país, luchando por un sueño. También llevamos a cabo la sesión de fotos más minuciosa en la que he estado en toda mi vida como jugador. Colocación exquisita de los jugadores teniendo en cuenta la altura, el color, que se viera el dorsal… aquí dan gran importancia a la imagen del equipo, de la universidad, y ¡eso me gusta!

También se llevo a cabo el torneo de triples, “two-ball” y mates de la universidad, con representación española en Mates (Dani fue el campeón) y triples (quedé segundo después de nuestro único senior PJ Rase).

 

 

 

 

Después de contaros un poco por encima todo lo sucedido estas semanas, quiero que conozcáis una historia que todo el mundo ha de saber… Una historia que yo no sabía cuando vine aquí y que me fascino desde el primer día que la escuche. Creo que representa un poco el poder que tiene el baloncesto aquí, en USA, no solo para las universidades sino para todas las comunidades, pueblos y ciudades americanas.

Esta historia tiene lugar en los años 50, cuando curiosamente aún no se permitían que jóvenes negros jugaran al baloncesto, ni había línea de tres puntos…

Una pequeñísima universidad de un pueblo llamado Rio Grande al sur de Ohio estaba a punto de cerrar debido a los grandes problemas económicos que atravesaba. Ésta había ofrecido su puesto de entrenador de baloncesto a un antiguo jugador de la universidad que ese año entrenaba al un instituto (high school) de la zona; su nombre Newt Oliver, escritor posteriormente de libro que narra la historia, nombre que recibe el gimnasio de la Universidad, así como el pabellón de baloncesto.

Este hombre dijo algo como: darme dinero para formar un equipo de baloncesto y salvaré a esta universidad de su cierre. Así que formó un equipo con menos de 3000 dólares en becas. Uno de aquellos becados fue Bevo Francis, llamado Bevo por el nombre de la cerveza favorita de su padre. Éste había jugado para Coach Oliver en el instituto.

La liga empezó y este hombre, un 6.9 pies (unos 2.05m de altura) empezó a sobresalir como ya lo había hecho en el instituto. Sus anotaciones normales eran 40, 50, 45, etc. Y no crean que lo hacia desde la zona, su especialidad era el tiro de media distancia. Se empezó a correr la voz de este fenómeno del baloncesto. Llegaban noticias de todas partes del país, así como invitaciones para partidos con las más prestigiosas universidades. El modesto pabellón de la universidad no daba para albergar a toda la gente que partido tras partido se trasladaba hasta Rio Grande incluso llegaron a jugar en el Madison Square Garden.

Lo que había empezado como un humilde equipo que pagaba por jugar torneos importantes, ahora recibía ofertas descomunales por jugar partidos en cada estado del país. El partido más caro fue contra Mayo State, por el cual recibieron 25000 dólares. Ese dinero iba para la Universidad y con él consiguieron evitar su cierre. Ahora la calle principal de este campus en el que yo resido lleva el nombre del emblemático jugador.

Pero aún hay más. El entrenador empezaba a imaginarse que pasaría si Bevo anotara en un partido más de 100 puntos, cosa que no había conseguido hasta el momento. Cuando una noche, jugando contra Ashland Junior College, Bevo anotó nada más y nada menos que 116. Esto ocurrió en la temporada 52-53. Bevo, un jugador de la minúscula Universidad de Rio Grande acababa de batir el record de anotación de la NCAA. Era la noticia de la semana en cualquier rincón de USA. Aunque la NCAA no tardo mucho en desvalidar esa anotación alegando que había sido contra un Junior College y no contra una Universidad de la División.

 

 

 

 

Pero, tranquilos todos los lectores, que Bevo solo tardó una temporada más en volver a batir el record, y esta vez contra una Universidad de NCAA (Hillsdale College) anotando 113 puntos. Así que este hombre de Rio Grande que podréis ver en la foto con todo el equipo el primer día que llegamos a la universidad en la cena de bienvenida. Ese hombre, tiene el record de anotación de la NCAA en un partido. Y todo ello, ¡sin línea de 3 puntos!

Espero que ahora conozcáis un poquito la historia de esta universidad, igual que yo la conocí nada mas llegar. Deseo que hayáis disfrutado con una anécdota; una anécdota que narra la fuerza y el poder del baloncesto y que cada día que pasa todos sepamos alguna nueva historia interesante de este deporte que tanto amamos.

La vida no es un camino de rosas. O, al menos, para mí no lo ha sido nunca. A lo largo de los años he aprendido que es imposible tener una vida completa y perfecta, pues si es perfecta,  si tienes todo lo que quieres,  dejas de darle importancia a lo que tienes. Lo que no te cuesta conseguir, no vale nada. Es por ello, por lo que no debe ser magistral, debe mantenerse el orden y para que algunos aspectos de tu vida sean ejemplares,  debes sacrificar algunos otros. Así es como se consigue la felicidad…

Tal vez no todos estéis de acuerdo con mi filosofía pero es tal y como yo veo la vida. Esta forma de pensar me da fuerzas para seguir hasta en los momentos más difíciles, pues siempre pienso que toda tragedia trae algo bueno en un futuro.

Y os preguntareis… ¿A qué viene esto en un blog de baloncesto? Pues mucho, este viaje que tengo la suerte de contaros es precisamente eso, un sueño hecho realidad; es posiblemente una de las cosas más felices de mi vida, una de las mayores experiencias que podré contar en un futuro a mis hijos y nietos. Si realmente aprecio lo que ahora tengo, si me siento un afortunado, es precisamente porque no ha sido fácil conseguirlo.

Así que hoy, os contaré la historia desde sus inicios: ¡los pilares de esta aventura! Y sobre todo, algunas curiosidades de la diferencia de dos culturas con las que nos encontramos, que os harán reír un poco.

El primer problema fue la elección de la universidad y la firma de la beca. Realmente fue un proceso lento y difícil: papeles, exámenes, decenas de e-mails diarios a los entrenadores interesados.  Fue complicado, no os engañéis. Tienes que ver que te ofrece cada universidad, cuál reúne todo lo que buscas, cuáles tienen carreras que te interesen (en mi caso, muchas se desligaron de mi lista porque no tenían ingenierías ni arquitectura, que era lo que quería estudiar), después mirar el nivel académico de la universidad, el tamaño, localización, cantidad de estudiantes, etc. Después viene el momento del baloncesto, cuáles son mejores y cuáles peores, dónde vas a tener minutos y dónde no. A continuación, qué es mejor: ¿jugar en NCAA o bajar una liga para tener más minutos? Bueno, fue complicado, para qué engañaros; pero gracias a la ayuda de Gonzalo y del resto del equipo de AGM Sports… ¡lo conseguimos!

Más tarde, llegó la hora del visado. Si os cuento que lo recibimos la mañana antes de nuestra partida alucinaríais. Pues sí, ¡así fue! Hubo muchos momentos en los que creímos que no llegarían a tiempo. Con los visados en la mano, era el momento de la maleta, la temida maleta. Realmente preparar una maleta para estar un año entero viviendo fuera no es muy fácil,  y la dificultad se incrementa notablemente cuando tenemos en cuenta lo siguiente. Primero, sólo podemos hacer 2 maletas de 20 kg cada una (las mías fue 20.3 kg y 19.8 kg… justito, justito). Segundo, la ropa de invierno (pues los inviernos de Ohio no son los de Madrid), ahí se te va media maleta. Posteriormente llega la hora de las zapatillas.  Creo que metiendo las zapatillas de correr, las de baloncesto, unas para el día a día y unos zapatos para los actos de la universidad, teniendo en cuenta que uso un 48, había desaparecido media maleta más. Así que nos quedaba, sin exagerar, una sola maleta para el resto de cosas. Sin la ayuda de mi madre y mi novia Elena, os puedo decir que eso habría sido un desastre.

Después de todo, el día había llegado, era 21 de Agosto, el sol aún no había despertado, las calles estaban solitarias pero dos muchachos españoles se preparaban para embarcarse en un sueño que unos meses antes no habían podido ni imaginar…

Dani había viajado toda la noche desde Valencia a Madrid así que se durmió nada más entrar en el avión. Bueno, eso después de que las azafatas cambiaran a tres personas de asiento sólo para que nosotros tuviéramos sitios un poco más amplios, ya que nueve horas de viaje a Chicago con asientos normales es realmente una tortura.

Aterrizamos en Chicago y, con el lento proceso de Inmigración y sus habituales preguntas (¿Sabes hacer bombas? ¿Vienes a USA con intenciones terroristas? Y yo pensaba… “A ti te lo voy a decir”) perdimos nuestro vuelo de enlace,  así que, hasta ahora el viaje iba “tal y como estaba planeado”, sí señor. Menos mal que lo pudimos cambiar a dos horas más tarde. Dos horas que el coach estuvo esperándonos en el aeropuerto. Pero al fin y al cabo, ¡después de todo habíamos llegado! Estábamos en Columbus, capital de Ohio. Así que como os dije, la pérdida del vuelo y todo lo demás se había convertido en una anécdota más para contaros a vosotros o a mi familia, pues yo no tenía preocupaciones entonces. ¡Era 100% feliz!

 

 

 

 

Llegamos a la universidad y ahora viene lo bueno de esta historia, nos enseñaron las instalaciones (increíbles) y el vestuario (apasionante); sillas con el eslogan de la universidad, una televisión de plasma para hacer los seguimientos de los partidos que no cabe en mi habitación de la residencia, y cada sitio con su nombre. Realmente, un sueño. Además, una semana después, pusieron una moqueta nueva azul que lo deja inmaculado. Pero había más, en la taquilla de Dani y en la mía nos esperaba un desodorante, y preguntaréis por qué. Esa misma cuestión nos hicimos nosotros… hasta que unas semanas después nos enteramos de que en América creen que los europeos no usamos desodorante, porque como el clima es más frío, no se suda, entonces no lo usamos… Ahora estaréis pensando lo mismo que nosotros (qué tontería)… pero si hubierais visto la cara de Dani cuando nos enteramos, veríais que es de lo más gracioso. El pobre alucinaba.

La ultima anécdota antes de acabar mi entrada tiene algo que ver con los besos… los besos que le dimos a una jugadora del equipo de baloncesto cuando nos la presentaron y el “cachondeito” que hubo después en el equipo con aquel momento, pues aquí nadie se da besos para saludarse, sólo se dan la mano, sean chicos o chicas, sólo la mano. Así que si os queréis reír un rato solo tenéis que imaginarnos a Dani y a mí, el segundo día después de llegar, en americano (porque eso no es inglés, es una lengua diferente) e intentado explicar que en España se dan dos besos y que realmente no queríamos nada con esa chica… ¡reconozco que fue de los más embarazoso!

 

 

 
Y bueno, ya para concluir… os quiero contar un secreto que no dijimos a la familia para que no se preocupara. Ahora claro está se va a enterar toda España pero no pasa nada, es para explicaros todos los detalles divertidos de nuestro viaje. Cuando llegamos a la universidad nos encontramos con un detalle interesante: la residencia de estudiantes no tiene almohadas, ni sábanas, ni mantas, así que los primeros dos días fueron de lo más divertidos; durmiendo con la mini-almohada y la manta del avión. A ello hay que incluirle un par de calcetines en cada pie pues si querías tapar el torso, los pies quedaban al descubierto y por supuesto una pequeña contractura en el cuello debido a las malas condiciones. Pero yo pienso ahora… ¡pudo ser peor!

Así que tranquilos todos, que ya hemos aprendido la lección. Y espero que vosotros también la hayáis aprendido:

“Coged siempre la almohada y manta del avión… nunca sabréis de lo que os puede salvar”

 

Esta es una pregunta que me hago muy a menudo. Es una sensación fuera de lo normal, un elixir que lo cura todo y te hace que no puedas imaginar un día de tu vida sin él. Es una actividad educativa, que te enseña de forma directa los valores de la vida; valores como la superación, el sacrificio, el trabajo en equipo... Te muestra el orgullo de la victoria, y la pena e impotencia de la derrota, haciéndote que salgas impune de ellas y puedas aprender de ambas. Es un viaje a lo inconcebible, un mundo en la frontera entre lo real y lo imaginario, que te desconecta de todo. Todos tus problemas desaparecen en el momento en el que atraviesas esas líneas blancas, esas líneas que limitan tu territorio… esas líneas que te separan de la vida real, como una frontera entre dos países vecinos. Creo que todos los que inviertan su tiempo leyendo Blogs de baloncesto realmente saben a qué me refiero.

 

Mi historia tiene algo que ver con fronteras, con baloncesto; claro está… y con qué es real y qué imaginario.

 

Pero antes de todo me presentaré: Mi nombre es Víctor Sánchez Bande, o Vic Bande como aquí me llaman; (los americanos son auténticos aficionados de la acotación de los nombres; en mi equipo hay un P.J, un J.D y un G...) Tengo 19 años y puedo decir que  mi historia con el baloncesto se la debo ante todo a mis padres. Cuando tenía tan sólo 6 años me apunté a un equipo de fútbol (toda mi clase iba a fútbol así que no iba a ser yo menos, ya sabéis) y mis padres me pusieron la condición de ir a baloncesto miércoles y viernes si quería ir a fútbol. Así fue como descubrí esas indescriptibles sensaciones que os conté antes. También debo decir que mi aventura futbolera (o soccer como aquí lo llaman) no duró más que ese primer año.

 

Con 8 años empecé a jugar en la Dehesa, un pequeño equipo que luchaba por victorias contadas pero donde realmente descubrí mi afición por este deporte. Con 11 entré en el alevín del Adecco Estudiantes donde jugué 7 años, hasta mi último año de junior. Esos años los compaginé con Selecciones Madrileñas y Selecciones Españolas (hasta sub-15) y el año pasado jugué mi primer año senior en Fuenlabrada antes de embarcarme en la maravillosa aventura que será la protagonista de este blog durante el resto de ediciones...

 

¿Qué lleva a una persona a dejarlo todo atrás por un sueño? ¿Qué es lo que da fuerzas a alguien para embarcarse a lo desconocido? ¿Para empezar una nueva vida a más de 6000 km? ¿Qué es más importante: el baloncesto o los estudios?

 

Estas son preguntas que debería responderos antes de entender mi historia.

 

Yo amo el baloncesto por encima de todo, disfruto de él cada segundo pero, como dijo una vez en una entrevista que hizo mi compañero Nacho Guigou en esta web: “Mi carrera deportiva depende de un montón de factores y la mayoría de ellos son factores externos a mí. Sin embargo, mi carrera como estudiante depende sólo de mí". Todo el mundo sabemos que los estudios son lo primero, pero hay mucha gente que lo olvida por el camino. Una lesión puede ser el final de tu carrera baloncestística, pero no de tu carrera académica. Y así de real y dura es la vida. Por tanto, traté de no dejarme llevar por ese mundo perfecto e imaginario que parece el baloncesto, y apoyé mis pies en la vida real, mi futuro real.

 

Nunca imagine una vida sin baloncesto, pero sabia que no podía dejar mis estudios a un lado tampoco; entonces pensé… ¿Por qué no? ¿Por qué no usar todo mi sacrificio a lo largo de los años, mi trabajo y esfuerzo, para labrarme un futuro mientras juego al baloncesto? Esa pregunta fue realmente el inicio de esta historia, lo que me empujó a dejar todo atrás, a mi familia, a mis amigos, a mi novia Elena y embarcarme hacia lo desconocido, igual que Cristóbal Colón se embarcó en su carabela hace 517 años.

 

Ahora, varios meses después de que esa pregunta surgiera en mi cabeza, me encuentro en University of Rio Grande, en Ohio, disfrutando de una beca baloncestística completa, jugando a nivel universitario americano y estudiando una Ingeniería Industrial, lo que se dice totalmente por la cara...

 

Vic Bande, en el pabellón de la University of Rio Grande

 

Así que ésta será la protagonista de mis próximos escritos. Cada vez más gente está tomando este camino; Dani Martí (Pamesa Valencia) tomó el mismo camino y ahora es mi compañero de equipo y de habitación.

 

Mi intención es que conozcáis este mundo, que tengáis información; una información que yo no tuve y que todos los amantes del baloncesto, disfrutemos de esta aventura, que yo he tenido la suerte de vivir.