Nunca he llevado muy bien esto de titular. Es probable que algo menos glamuroso como “ajustes y desaciertos” sea más próximo a lo que quiero contar, pero incluso he estado tentado de meter un “missmatches, respuestas y cintas de vídeo”, así que realmente podría ser peor. Pero dejemos de divagar y vayamos al meollo, repasando algunas de las claves en los dos primeros partidos.
Orlando tira de sus postes.

Mitad del primer cuarto en el partido inicial de las Finales: Bynum está en el papel de protagonista, los Lakers dominan el rebote y Rashard Lewis no ha tirado a canasta, así que Stan van Gundy realiza un cambio que no había puesto en práctica casi en todos los Playoffs NBA: saca a Battie en lugar de Rashard y acompañando a Howard, buscando mejores ajustes para Pau y mayor fortaleza en el interior. El experimento no dura demasiado, puesto que Gasol saca la segunda falta de Dwight poco después de que Andrew también entrase en problemas de personales, por lo que poco después se vuelve hacia estructuras más similares, con Lewis y Odom en pista.
El buscar un desequilibrio en el que sacar ventaja del rival es uno de los puntos más habituales en casi cualquier partido de baloncesto, y ya desde días antes de empezar las Finales las variantes de ambos equipos en el juego interior habían sido uno de los motivos más comunes de análisis en la serie. La contundencia de la victoria local en el primer partido, con total dominio desde la mitad del segundo cuarto, tampoco deja demasiado margen para el análisis, y para el segundo van Gundy anuncia modificaciones en la rotación.
Siete minutos de juego en el segundo partido, las 2 faltas de Lee y Pietrus obligan a nuevos cambios, y se da una situación aún más extraña, con Gortat acompañando a Howard. Si Battie y Dwight han sido una pareja poco utilizada, pero que entraba en los planes desde hacía meses, compartir minutos con el polaco y la estrella en pista es algo menos habitual, una especie de rara avis. ¿Hasta qué punto beneficia a Orlando o Lakers esta situación?

Phil Jackson ha decidido doblar la defensa a Howard como una constante, y la presencia de Battie o Gortat en cancha facilita esta labor, al ser ambos escasa amenaza en ataque por sus numerosas carencias si no están en situaciones próximas al aro. El solo hecho de que Howard pueda estar sin problemas de faltas es un importante factor para el dominio del rebote de los Magic, y las ayudas defensivas permiten que se puedan dar situaciones de anotación como las de Turkoglu o Lewis en el segundo partido, lo que podría indicar una de las claves de Orlando en su muy difícil misión de remontar la eliminatoria, por muy obvia que parezca: conseguir que Howard se mantenga en cancha el mayor tiempo posible y aprovechar a sus tiradores para crear anotación a partir de los desajustes.
Buena parte del éxito de los Magic en próximos partidos pasa por la habilidad de Howard en el pase, hasta el momento sin demasiado éxito, con numerosas pérdidas en la defensa de los Lakers.
No deja de resultar curioso que la única ocasión dentro de los últimos 30 años en que se ha remontado un 0-2 en las Finales, los primeros partidos nos dejaban la misma situación de insistencia en las ayudas al poste, con Dampier/Diop y Nowitzki siempre pendientes de Shaq. Apareció Wade aprovechando las ventajas del desequilibrio para dar la vuelta a la eliminatoria como protagonista en la anotación sin ser el foco de la defensa del equipo de Avery Johnson. Quizás sea un clavo ardiendo al que se agarren los aficionados de Orlando para soñar con el vuelco, aunque Turkoglu o Lewis no lleguen al nivel de Dwyane.
El experimento Nelson
Quizás el aspecto más comentado de la eliminatoria ha sido la reaparición de Jameer, en una circunstancia que hasta el momento debe ser calificada como un completo fracaso para Orlando al que los Lakers han sacado un gran partido.
Si bien sus primeros minutos en pista, con el inicio del segundo cuarto en el primer partido, supusieron un subidón por parte de su equipo, el rendimiento de Nelson en los partidos ha sido muy pobre. Prácticamente no es amenaza en el tiro, y la enorme confianza con la que Rafer Alston había jugado las series anteriores ha desaparecido, además de un daño colateral como la ausencia de un Anthony Johnson que había sido útil en pequeñas dosis.
El destrozo producido ha llegado hasta el punto de que Orlando terminase jugando sin bases en el último partido, con Redick en cancha pese a su horrorosa serie de tiro, pero como amenaza constante desde el perímetro a la que Fisher debía acudir y abandonar la sobreatención a Howard.
Es una incógnita lo que sucederá ahora, ¿continuará van Gundy buscando que Nelson siga ganando protagonismo o volverá a una rotación similar a la de anteriores semanas?
Odom y Bynum, la eterna alternativa

En la retransmisión para la cadena ABC, Jeff van Gundy insistía en el comentario cada ocasión en la que Bynum entraba en problemas de faltas: “no sé hasta qué punto es perjudicial para los Magic”. Si bien Andrew tuvo una brutal puesta en escena durante el primer envite, la gran actuación de Pau en la marca sobre Howard no convierte en una tragedia su ausencia, y el poderío reboteador de Lamar, unido a su amenaza en el lanzamiento desde la media y larga distancia o a su compenetración con Gasol, llega a provocar situaciones en ataque muy peligrosas para los Magic. Más acostumbrado a defender en posiciones exteriores que Varejao o Wallace, no sufre tanto saliendo al triple en la defensa a Lewis.
Su buen rendimiento multiplica las opciones de los Lakers, capaces de dominar en la pintura con Bynum y Pau; de castigar por su versatilidad en ataque sin sufrir en el rebote y con mayores armas para los ajustes defensivos con Odom en cancha.
Si le sumamos que la defensa de Pietrus a Kobe no hace excesivo daño si el francés no anota los tiros que encestaba ante los Cavs -una muestra más de lo falaz que es el argumento de que “el ataque gana partidos, la defensa campeonatos”- tenemos otro de los motivos por los que Los Angeles Lakers llevan el 2-0 en la eliminatoria y parecen muy próximos al anillo.
El ambiente de Orlando y la presión del público llevarán a circunstancias diferentes, y los ajustes seguirán siendo una constante en función de quién domine los partidos, pero es difícil adivinar si la eliminatoria volverá a Los Angeles, teniendo en cuenta lo dramático de la segunda derrota y la amplitud de la primera. Ya veremos.


