ACBBlogs

Cuando los Magic pusieron el 3-1 en su eliminatoria ante los Cavs, más allá de los encendidos -y merecidos- elogios a los de Florida, se imponía de forma categórica un pensamiento que se repetía quizás de forma precipitada; "ya casi está"


Pero quizás no.

 

 

 

 

La victoria de los Cavs en el quinto encuentro, con un LeBron James que volvía a asustar con su rendimiento -aunque suene a comentario de actriz porno, a veces me pregunto si me hará disfrutar aún más que Steve Nash-, da paso al que debería ser el partido decisivo de la eliminatoria: el que veremos dentro de unas horas en Orlando, choque que se presenta apasionante y totalmente abierto.


El hecho de que los Magic jueguen en casa es sin duda un factor a favor para los de Orlando, como lo es para los Cavs contar con el -quizás, mmm..., ¿ de verdad quizás?- jugador más determinante de la liga, o también con una mayor experiencia en eventos de esta envergadura. No debemos olvidar que, junto al hecho de que los de Ohio ya conocen lo que estar en las finales de la liga, la actual estructura de los Magic es la de un equipo en crecimiento, e incluso con una baja importante en su quinteto titular, la de un Nelson capaz de ser protagonista en algunos de los picos de rendimiento más alto del equipo a lo largo del curso.


Volviendo por el lado de la experiencia, ya vimos caer el curso pasado a Orlando ante unos Pistons que, si bien iniciaban su claro declive, tiraban de sapiencia y veteranía para tumbar a su ilusionado rival. No me parece casualidad que las pérdidas tomasen peso en el desarrollo de los últimos choques, si bien en circunstancias que considero muy diferentes: en el cuarto con malos minutos de James tras tirar de la heroica intentando llevar a su equipo al triunfo pese al pobre nivel mostrado por sus compañeros, en el quinto de unos Magic quizás con un poco de vértigo a la altura que se encontraban. El mal partido de Alston y las limitaciones de Johnson no se veían compensadas con un Turkoglu excepcional. Frente a ellos, Mo Williams viene de conseguir un plus de confianza tras su último partido, combinando su acierto en el tiro con pocas pérdidas, tras sus errores en algunos momentos de los primeros partidos.


Ninguno de los dos son equipos clásicos en la dirección, con Turkoglu y James ejerciendo de bases en los minutos decisivos, pero el control de las posesiones se presenta como algo vital, dada la facilidad y efectividad con la que cualquiera de los dos sale al contraataque.

 

 

 

 

 

Algo que puede resultar tan tópico como lo anterior es el acierto en el tiro exterior. La excelente circulación de balón de los Magic se ve contestada por los innumerables lanzamientos abiertos que se suceden en los Cavs a partir de las ventajas generadas por LeBron en sus desbordes, o por la sobreatención a la que obliga su defensa. Evidentemente, si alguno de los dos equipos es muy superior al rival en el lanzamiento triple tendrá gran parte del encuentro de su lado. Precisamente en este punto, me encuentro con muchísimas dudas: a lo largo de la serie me he preguntado un montón de veces si no sería la solución ideal por parte de Brown el utilizar la sobreabundancia -vale, hoy estoy pedante, pero es que estuve antes leyendo cosas antiguas de Gonzalo Vázquez, y se me va el chip- de aleros ante los Magic, con Pavlovic y Szcerbiak junto a James en pista, apoyados por un base y Varejao o Wallace en el interior, si bien es cierto que se han sucedido las ocasiones en que los Cavs conseguían parciales amplios en el marcador con dos "bajitos" junto a James y dos interiores, con Ilgauskas -¡por fin!- anotando desde el poste.


Y es que la polivalencia en las alas ha sido uno de los factores favorables a los Magic, y en lo que basaban gran parte de su excelente circulación de balón: buscando la ventaja en el emparejamiento y el pase extra en las ayudas. Todo ello, junto a los destrozos provocados por Howard o el excelente rendimiento de Pietrus, tanto en la defensa a James como en el apartado ofensivo, han sido las principales armas de los de van Gundy.

 

 

 

 

 

Sigo totalmente convencido de que el enfrentamiento de hoy es la final de la eliminatoria, pues veo poco menos que imposible el que los Magic se recuperasen de la remontada y la oportunidad perdida, en su posterior visita a la cancha más difícil de la liga y frente al equipo más fuerte de la temporada regular. Como suelen decir otros: ¿te lo vas a perder?


¡Que mañana es domingo, por Dios, y hoy se puede trasnochar!