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13/06/2009

A lo largo del día de ayer, uno de los aspectos más comentados del cuarto partido fue la decisión de Stan van Gundy de no querer hacer falta sobre el ataque de Lakers, cuando su equipo estaba 3 puntos arriba tras los dos fallos de Howard en el tiro libre a 11 segundos del final del último cuarto.

 

 

 

¿El resultado? Ya lo sabemos: triple de Fisher, fallo de Pietrus en un último ataque que tuvo que ser improvisado al no salir la jugada de pizarra por la buena defensa angelina; y en la prórroga un nuevo triple de Derek y los mates de Pau decidieron el partido, pusieron el 3-1 en la eliminatoria, y dejaron las series casi sentenciadas. No sólo porque jamás se ha remontado ese marcador en las Finales NBA en las 29 ocasiones en que se ha producido, sino porque además 2 de esos 3 hipotéticos choques se jugarían en Los Angeles, los Lakers son un equipo con más experiencia ,y han logrado mejores resultados a lo largo de la temporada.


Todo ello hace que una posible remontada resulte bastante difícil, aunque cosas peores se han visto.


Pero volvamos a los tiros libres. El acierto de Fisher ha abierto la caja de los truenos sobre Stan van Gundy. Uno no deja de asombrarse ante el resultadismo extremo que impera en ocasiones: Stan pasa de ser el Master of Panic a “barrer” a Mike Brown cuando los Magic sorprenden a gran parte de crítica y público con su excelente victoria sobre los Cavs, y ahora pasa a ser la clave de una posible derrota. Sin duda, no es para tanto.

 

 

 

¿Existe una regla general para jugar en este tipo de situaciones? John Hollinger decía hace unas semanas que la falta es casi obligada, pero la experiencia nos dice que hemos visto todo tipo de resultados en la defensa de jugadas similares, desde una rápida personal en la que el atacante consigue realizar acción de tiro y sacar tres lanzamientos libres, hasta incluso la -muy difícil, cierto- posibilidad de conseguir anotar el triple y sacar un lanzamiento adicional. Más complicado resulta defender la ejecución de la jugada por parte de los Magic: Jameeer Nelson se mete dentro de la línea de 3, lo que facilita el tiro triple de Fisher, aspecto que remarcaba de forma muy acertada Jeff van Gundy en la retransmisión de la cadena ABC.


Si nos vamos al frío dato, Derek Fisher había fallado sus anteriores 5 triples del partido, y tenía un 27% de acierto en la postemporada, lo que, cuando menos, plantea la posibilidad de que los Lakers no anotasen el lanzamiento. Evidentemente, no pretendo decir que se debía facilitar su tiro, dado su tremendo historial en este tipo de situaciones, pero sí plantear que la falta “porque sí” quizás no sea la decisión más lógica, dado que no va a ser Mbemga quien tome la decisión de llevar la posesión a campo contrario, y que realizar una falta “intencionada” a un jugador sin balón en los últimos dos minutos se castiga con dos tiros libres y posesión.


Las razones de Stan para hacer lo que hizo parecen, por otro lado suficientemente lógicas: una falta prematura puede desencadenar un intercambio de tiros libres realmente peligroso para su equipo, dado que Howard acababa de fallar dos en el ataque anterior, Turkoglu 3 de los 4 últimos, o cómo los Magic tuvieron un paupérrimo 22/37 desde la línea, además de que consiguieron evitar que Bryant recibiese el balón en esa jugada decisiva.

 

 

 

 

Quizás si queremos buscar culpables, debemos mirar a esos errores del pívot de Orlando -no tan dramáticos como los de Nick Anderson en el 95-, o incluso al error de Phil Jackson en esos últimos segundos, creyendo que los Magic no estaban en bonus y olvidando que 2 faltas en los últimos 2 minutos hacen que el contrario lance tiros libres.


Pero perdieron los Magic, y van Gundy cometió un error.

 

Mágico, ¿verdad?