ACBBlogs
ACB
Orange
Tras su eliminatoria ante Portland Trail Blazers, pocos detalles del juego de los Rockets son desconocidos para el aficionado español. La capacidad de anotación de Yao en posiciones cercanas, la siempre interesante ayuda de Scola, las rachas de sus bases Brooks y Lowry, la enorme labor oscura de Battier, la aportación desde el banquillo de Wafer, o esa impredecible caja de sorpresas llamada Ron Artest, ¿tienen los Rockets alguna opción de poner en aprietos a los claramente favoritos Lakers?

 

El juego interior, una guerra de desequilibrios

 

A lo largo de los últimos años, una de las quejas más habituales en los aficionados de Houston era la falta de oportunidades de Yao Ming, al que en ocasiones no encontraban con comodidad en la zona y tenía que buscarse la vida por su cuenta.

 


 

Probablemente haya sido en parte debido a las características de sus bases y exteriores, jugadores con mayor capacidad de buscar el desequilibrio en individual que generando juego para sus compañeros. Yao ha mostrado ser prácticamente imparable cuando recibe con ventaja y sin posibilidad de la rápida ayuda del exterior rival, sacando a relucir ese semigancho que desde sus casi 230 centímetros de altura resulta casi indefendible. Además, si se le deja espacio a la media distancia, su eficaz lanzamiento es otra de sus principales armas. No hay que olvidar que es el especialista de los Rockets en los tiros libres, una situación que no deja de tener su aquél, aunque sin llegar a esos surrealistas momentos en los que Shawn Bradley lanzaba los tiros libres en los Mavs de Nash y Nowitzki.

 

Los de Phil Jackson tienen armas suficientes para intentar castigar a Yao, con la capacidad ofensiva de Pau y Bynum en el poste como elementos que pueden decantar la serie si fuerzan las faltas del pívot chino y disminuyen sus minutos de juego. Ming ha dejado atrás los habituales problemas físicos de un jugador de su altura y ha llegado a la temporada en un fantástico estado. ¿Conseguirá convertirse en el amo de la zona? La mayor parte de las -pocas- opciones de Houston pasan por ahí.

 

Se espera que Bynum salga en el quinteto titular, desplazando a Lamar Odom al banquillo, una situación que no siempre le ha dado a los Lakers el resultado esperado. Suya será la labor de emparejarse con Yao, y debe intentar que sus habituales problemas con las faltas no aparezcan con rapidez.

 


 

Y es que aquí entra en juego el papel de Luis Scola, el argentino del que tanto hemos disfrutado en la ACB durante los últimos años. Su papel puede ser fundamental y condicionar las rotaciones del rival. De conseguir no ser castigado en el poste por las torres angelinas, la polivalencia de su juego ofensivo puede poner en serios problemas a los Lakers, con sus habituales combinaciones en la pintura y sus lanzamientos desde la media distancia. No en vano, ha sido el máximo anotador de su equipo en la eliminatoria ante Portland.

 

Serios problemas llegan desde el banquillo. La ausencia de Mutombo se une a las carencias de los recambios interiores. Si bien es cierto que la escasa movilidad de Dikembe no parecía un arma peligrosa ante el arsenal angelino en la pintura, su capacidad de intimidación podía haber sido un apoyo puntual en el descanso a Yao. Porque las alternativas carecen de poderío físico para intimidar a los de Pau, desde un Landry con rachas de anotación como principal argumento hasta un Cook cuya única virtud es el lanzamiento. Con todo esto, será habitual ver a Artest ocupando la ¿ficticia? posición de “cuatro”, especialmente si Odom está en pista.

 

Así que el dominio de la zona es probable que lleve a condicionar las rotaciones de uno u otro equipo, ¿quién se llevará el gato al agua?

 

El juego exterior, entre lo impredecible y el caos

 

Tanto la rapidez de Brooks como el juego físico de Lowry cumplen todos los ingredientes necesarios para hacer sufrir a Derek Fisher, por lo que quizás Shannon Brown deba disputar más minutos de los habituales en los Lakers, dado que Farmar parece ya definitivamente condenado al fondo del banquillo. Dicho así, podría parecer clara la superioridad de los texanos, pero eso es algo que no se ajusta del todo a la realidad. Brooks y Lowry son jugadores sumamente irregulares y escasamente fiables, capaces de dar la vuelta al partido con sus acciones..., o de hundir definitivamente a los Rockets.

 

Shane Battier es el jugador más consistente de su equipo. Uno de los mejores defensores de la liga, con escasa presencia en el ataque. Probablemente sea el encargado de la defensa a Kobe la mayor parte del tiempo, intentando no darle un solo respiro y buscando provocar su desgaste. Quizás el emparejamiento se repita en la zona 'Laker', donde probablemente se dedique a buscar la esquina o el lateral para los triples abiertos.

 


 

Von Wafer sigue siendo la sorpresa agradable del año, con su capacidad de anotación desde el perímetro, tanto en el tiro como en sus -a veces kamikazes- penetraciones. Ha pasado por molestias físicas en los últimos días, pero parece que podrá disputar sin problemas la eliminatoria ante Lakers. Dado que debutó en la liga precisamente en el equipo de Los Angeles, no cabe duda de que su motivación será máxima.

 

Ron Artest es, una vez, la caja de Pandora en los Rockets. En sus enfrentamientos con los Lakers, ha querido sentirse protagonista y luchar con Kobe por ser el jugador más destacado del choque, con escasa fortuna. Su defensa es una especie de Guadiana, aparece y desaparece por momentos, capaz de ser referente o una lacra, lo mismo que en el apartado ofensivo. ¿Conseguirán en Houston contener sus ansias de protagonismo o necesitan su brillo? No es sencilla la respuesta, capaz de condicionar el juego del contrario por sus aportaciones en ambas zonas.

 


 

En lo más profundo del banquillo nos encontramos al veteranísimo Barry, que podría aparecer como arma puntual para el triple o a un Hayes que pasó prácticamente desapercibido ante los Blazers.

 

Una vez más, se necesitará un perfecto funcionamiento de casi todo el equipo para poder disputar la eliminatoria ante los Lakers, con el precedente de un 4-0 para los angelinos en la regular season. ¿Misión imposible? Quizás no, aunque lo parezca.