Otis Smith jugó 6 años en la NBA, y acabó su carrera como jugador en los noveles Magic. Su trayectoria en los despachos de la NBA se inició en los Warriors, para moverse un año después de nuevo a Orlando. Tras 3 años desempeñando diversos cargos dentro de la estructura de la franquicia, en mayo de 2006 se convierte en el máximo responsable de su gestión. Como en el caso de cualquier otro General Manager, sus decisiones tienen errores y aciertos, y debe tenerse en cuenta cuáles eran las circunstancias de la franquicia en el momento de su ascensión al cargo.
La llegada de Smith se produce en una situación complicada para los Magic. En el draft de 2005, la elección de Fran Vázquez en la primera ronda provocó todo un terremoto en los de Florida, tras decidir el gallego su fichaje por el Akasvayu Girona y renunciar a la NBA.
Dos traspasos realizados durante la temporada anterior, con la salida de Steve Francis o Kelvin Cato -y los habituales problemas físicos de Grant Hill- hicieron que el quinteto titular con el que cerraron el curso estuviese formado por Jameer Nelson, DeShawn Stevenson, Hidayet Turkoglu, Tony Battie y Dwight Howard, apoyados desde el banquillo por Carlos Arroyo, Keyon Dooling, Stacey Augmon, Trevor Ariza, Pat Garrity o Darko Milicic.
Las primeras decisiones de Smith tienen lugar en la ceremonia del draft. Con el número 11, su elección es J.J. Redick, jugador que había monopolizado en sus duelos con Adam Morrison la atención de la prensa especializada en la NCAA, al ser ambos los mejores jugadores de la competición el curso anterior. Con un tiro extraordinario e incógnitas sobre cómo afectarían su físico, defensa, y falta de mayores recursos en ataque más allá de su lanzamiento, el fichaje es unánimemente aplaudido. En segunda ronda, escogen a James Augustine, y traspasan a Houston a cambio de dinero otra de sus elecciones -con la que los Rockets escogen a Lior Eliyahu-. Se realiza la qualifying offer -proceso en el que se garantizan el derecho de tanteo en la NBA- a Mario Kasun y Trevor Ariza, aunque el primero decide abandonar la NBA camino de Barcelona. También deja los Magic un DeShawn Stevenson que firma posteriormente con los Wizards, y es Keith Bogans quien llega como refuerzo para el exterior, dentro de un verano con escasas novedades puesto que las miras están puestas en el año siguiente, cuando se podrían dar las condiciones para pujar pujar por algún jugador de renombre, dado que será el momento en el que finalice el contrato de un Grant Hill que llegó como estrella de la liga pero que sólo pudo disputar un total de 141 partidos en sus primeros 6 años con los Magic.

Durante la temporada no realizan ningún traspaso, el equipo logra su clasificación para los Playoffs por primera vez en 4 años, Grant Hill juega 65 partidos, Howard continúa con su progresión, e incluso Darko Milicic realiza algunos de sus mejores minutos en la NBA ante los Pistons en primera ronda, aunque caen por 4-0.
Será en el verano de 2007 cuando se deje apuntalado lo que son en la actualidad los Orlando Magic. Grant Hill decide abandonar Florida, camino de lo que considera una última oportunidad para lograr el anillo y probablemente ayudado por los enormes elogios que reciben los servicios médicos en los de Arizona, y se decide renunciar al tanteo sobre Darko Milicic, Andrew DeClercq, Bo Outlaw, Travis Diener, Jaren Jackson, Mario Kasun, Mark Jones, Olumide Oyedeji, Sean Rooks, Stacey Augmon e incluso Shawn Kemp. En estos casos, las franquicias mantienen los derechos de algunos jugadores por la posibilidad de un futuro traspaso, pero todos ellos ocupan una cierta carga en los cómputos para el tope salarial, provocando restricciones a la hora de hacerse con hipotéticos fichajes. Esta operación permite a los Magic tener las condiciones para acometer un refuerzo por el contrato máximo posible, y será algo que realicen con Rashard Lewis, una operación con carga de polémica.
Los salarios de los jugadores en la NBA están regulados con un tope máximo y un mínimo. En el caso de un contrato máximo, la cuantía está relacionada con los años que el jugador ha estado en la liga, si firma el contrato con su franquicia o con otra, y las cantidades del tope salarial. Además, en el caso de renovar por tu equipo, las condiciones pueden llegar a ser más favorables, permitiendo subidas progresivas de hasta un 10'5% por temporada -frente a un 8% si cambia de equipo- y un contrato de 6 años de duración -por 5 en otro equipo-.
Los diversos rumores sobre el interés en contratar a Rashard por franquicias como Heat o Rockets hacen que Orlando llegue a un acuerdo con los Sonics para realizar un sign&trade, operación que consiste en que el jugador negocia la renovación con su equipo para ser traspasado. En el caso de Lewis, sus 9 años de experiencia le permitían hasta un 30% del tope salarial en su primer curso, y firma un brutal contrato de casi 120 millones de dólares por 6 años, y que le podrían convertir en uno de los 2 ó 3 jugadores mejor pagados de la competición en su último curso de vinculación, cuando cuente con 36 años y cobre casi 23 millones, además de eliminar toda flexibilidad para futuros fichajes en los Magic, con notables consecuencias en sus cantidades no ya del tope salarial, sino dejando al equipo muy cercano al tope del impuesto de lujo.
Muchos analistas consideran excesivas las cantidades, y las críticas a Smith se suman alo sucedido en el frustrado intento de contratar a Billy Donovan como entrenador, sustituido por un Stan van Gundy que cobrará unos 16 millones por 4 años, aunque la principal cuestión es ¿con Lewis y Howard tienen suficiente como para luchar por el anillo?
Volviendo a la composición de la plantilla, Smith consigue la ampliación de contrato de Dwight Howard (contrato máximo para un jugador de su experiencia, unos 80 millones por 5 años) y Jameer Nelson (aproximadamente 35 millones por 5 temporadas). La lesión de Battie obliga a reforzar el juego interior, y consiguen a Adonal Foyle y Martin Gortat por el contrato mínimo de la liga.

Trevor Ariza se cae de la rotación del equipo y es traspasado a los Lakers en noviembre a cambio de Brian Cook y Maurice Evans, sin que haya grandes novedades en la rotación del equipo, manteniéndose las incógnitas sobre el rendimiento de un Nelson que pierde a lo largo del curso su puesto de titular en favor de Carlos Arroyo. Orlando supera a los Raptors en primera ronda -logran su pase a la segunda por primera vez desde 1996-, pero vuelven a caer ante los Pistons.
El verano pasado, Smith elige a Courtney Lee en la primera ronda del draft, con el puesto 22, firma a Mickael Pietrus -algo más de 21 millones por 4 años- y Anthony Johnson -poco más de 4 millones por 2 años- como agentes libres y renueva a Foyle.
Nelson mejora su rendimiento de forma espectacular, hasta el punto de ser nombrado para el All Star Game, pero su lesión en el hombro obliga a reforzar el equipo en la posición de base. Traspasa a Bogans a los Bucks a cambio de Tyronn Lue; y consigue a Rafer Alston desde Houston en un traspaso a 3 bandas en el que aparecen involucrados los Grizzlies, con Foyle -reincorporado después a Orlando tras ser cortado en Memphis-, Brian Cook, Mike Wilks y la primera ronda de 2009 como moneda de intercambio.

Tras una complejísima labor, Smith ha conseguido formar un equipo capaz de conseguir el anillo, y que deberá afrontar en verano la situación contractual de Turkoglu, puesto que la elevada carga salarial de la plantilla podría llevar a que perdiesen a una importantísima pieza del equipo, e incluso al útil Gortat.
Qué difícil es gestionar las incorporaciones en una franquicia NBA. Aunque un anillo podría eliminar todas las dudas y llevar a un elogio total sobre lo realizado.
Quién lo diría hace 2 años.


