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Hace apenas un año, Detroit Pistons se clasificaba para las finales de la Conferencia Este por sexta vez consecutiva, un registro espectacular en una competición de las características de la NBA.

 

Hace apenas un año. Cómo pasa el tiempo.

 

 


 

Joe Dumars ha sido durante muchos años uno de los prestigiosos General Managers de la liga, y existen motivos para que esto sea así. Cuando tomó el cargo, tuvo que lidiar con una complicada situación: la marcha de Grant Hill, la estrella sobre la que se había construido el equipo los años anteriores y que se convertía en el gran fichaje del verano del 2000 al firmar por Orlando Magic.

 

Podría hablarse de cómo las páginas de rumores dieron la matraca durante todo el año sobre el fichaje de Duncan hacia Florida, de forma similar a como se ha hablado este año año de LeBron James y los Knicks -para ser justos, Tim incluso fue a Orlando para negociar, aunque no se llegase al punto de que en el parque temático se lanzasen fuegos artificiales con su nombre, como sí pasó años antes en la negociación con Horace Grant-, o de cómo las cosas salieron rematadamente mal allá en la tierra de Disney, pero tampoco es plan empezar a divagar, así que volvamos a Michigan.

 


 

Como en tantas otras ocasiones en la NBA, el fichaje de Hill por los Magic se hizo mediante un sign&trade, situación en la que un jugador renueva por su equipo para ser traspasado, lo que permite un contrato mejor para el jugador, mientras su anterior equipo suele ser recompensado con algún elemento de rotación o una futura ronda ronda del draft. Así consiguió Dumars a Chucky Atkins y a Ben Wallace.

 

La siguiente gran operación de Dumars fue la elección a finales de la primera ronda del draft del 2002 de un joven Tayshaun Prince, a la que sucede de forma casi inmediata la contratación de Chauncey Billups, quien tras realizar su mejor temporada desde su llegada a la liga ve amenazados sus minutos de juego con el retorno de Terrell Brandon y acepta la proposición de Dumars para jugar de titular.

 

El verano del 2002 nos dejaría una nueva gran operación en los despachos, el intercambio con Washington en el que llegaría Richard Hamilton a cambio de un Jerry Stackhouse -junto a otros jugadores de menor nivel en el traspaso- deseoso de mejorar la cuantía de su contrato en el futuro inmediato. Añadamos a esto otras incorporaciones como las de Mehmet Okur vía draft, o la labor de secundarios como Cliff Robinson, Corliss Williamson, Jon Barry, Zeljko Rebraca, Michael Curry, los últimos partidos de Danny Manning en la liga, o incluso la testimonial presencia de Pepe Sánchez, y nos encontramos con la primera de las finales de conferencia consecutivas que conseguirían los Pistons.

 

 


 

El siguiente paso adelante lo daría un año después. Sustituido Rick Carlisle por Larry Brown en el banquillo, se hacen en el trepidante trade deadline con los servicios de un Rasheed Wallace a precio de saldo, aprovechando su bajo cartel en la liga tras una polémica etapa final en Portland.

 

El resto es historia: anillo en el 2003 ante los Lakers de Shaq, Kobe, Karl Malone y Payton, y halagos por doquier.

 


 

El primer problema en los Pistons llegó con la renovación de Ben Wallace. Con un altísimo cartel en la liga, Dumars no pudo optar a su renovación por la oferta de los Bulls y la oposición del propietario de la franquicia de Michigan a superar la barrera del impuesto de lujo. Desde ahí, se ha visto una paulatina merma en las posibilidades del equipo e incluso podría calificarse de relativamente irreal el éxito de la temporada pasada, cuando unos Cavs con bajas en el inicio de la liga y con cambios a lo largo del curso se vieron obligados a enfrentarse a Boston en lo que algunos consideran una especie de final anticipada de la liga el año pasado. Quizás sea esto último algo exagerado, quizás no.

 

En el inicio de esta temporada, Dumars decidía dar un cambio de timón al equipo al considerar que el proyecto anterior estaba agotado. Michael Curry sustituía a Flip Sanders en el banquillo y Allen Iverson llegaba desde Denver a cambio de Billups, en una operación realizada con dos vertientes:

 

  • Un intento de dar un salto de calidad al equipo al entender que las posibilidades de repetir resultados anteriores eran más que escasas

  • Conseguir la flexibilidad salarial necesaria para poder rehacer el equipo en el verano, incorporando nuevos refuerzos, al unirse Iverson a Rasheed como contratos elevados que llegan a su fin en el mes de junio.

 

Es evidente que los resultados de los Pistons este año han sido decepcionantes, así como que el impacto de Iverson no ha sido el esperado, incluso antes de cerrar prematuramente la temporada lesionado.

 


 

¿Ha perdido Dumars su varita mágica? Es complicado encontrar magia en un negociador que debe tomar decisiones arriesgadas, con lo que siempre nos encontraremos aciertos y fallos. Entre sus errores, escoger a Milicic en una elección con historia, por delante de Carmelo Anthony, Chris Bosh, Dwyane Wade, Chris Kaman, Kirk Hinrich, T.J. Ford,..., dentro de lo sucedido en el draft del 2003. Bueno, teniendo en cuenta que año Detroit consiguió el anillo ese año, tampoco es fácil criticarlo.

 

Pero el tiempo para valorar el traspaso de Iverson definitivamente será este verano, ¿conseguirá Dumars incorporar a los Pistons los deseados refuerzos? Tiempo hace que saltó a los mentideros el nombre de Carlos Boozer, pero quizás sean otros quienes intenten devolver a la élite a uno de los más míticos equipos de las últimas 2 décadas.

 

Porque, en el momento de escribir estas líneas, no parecen los de Detroit rival de entidad para los Cavs, y sólo al futuro o al pasado se puede mirar con esperanza.