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Hace poco más de un año, Lakers y Nuggets se veían las caras en la primera ronda de los Playoffs del oeste. La superioridad angelina fue total, dominando claramente a los de Colorado. Mucho han cambiado las cosas desde entonces, pues en Denver la consistencia y la dureza se han convertido en una constante, dentro de la total metamorfosis vivida por el equipo. Y es que la realidad supera en ocasiones a la ficción.

 

La posición de base: los ojos en Billups

 


 

Duelo de contrastes: uno de los puntos fuertes contra uno de los débiles. En los de California, Derek Fisher ha estado bastante desafortunado ante los Rockets, errático en el tiro y superado por la velocidad de Aaron Broks, mientras Jordan Farmar o Shannon Brown tampoco suponían un gran plus para su equipo, lo que convertía esta posición quizás en el mayor problema de los Lakers.


Ante ellos, estará un jugador que goza en la actualidad del favor de prensa y aficionados, visto como el maná prometido llegado a la franquicia. Excepcional ante Hornets y Mavs, Chauncey Billups volverá a ser protagonista y tiene, en principio, todo a favor para convertirse en uno de los más destacados jugadores de la eliminatoria.


¿Podría suceder que los elogios a Chauncey estén siendo excesivos? Quien esto escribe así lo cree. Siendo Billups uno de los mejores bases de la competición durante las últimas temporadas, su llegada a Colorado era idílica, dado que su tipo de juego encajaba como un guante en los Nuggets. Liderazgo, defensa exterior y confianza, 3 de los puntos débiles del equipo el año anterior venían de la mano desde Detroit. Chris Paul estaba muy lejos de sus mejores condiciones físicas en la eliminatoria de primera ronda, Jason Kidd ha sufrido muchísimo en defensa a lo largo de todo el año, pues los años han hecho olvidar sus virtudes en ese lado de la cancha. Ambos era emparejamientos ideales para el base de los Nuggets, que ha respondido de forma extraordinaria, su equipo ha vencido con suficiencia y ya sabemos lo que sucede en estos casos, que los puntos positivos se ven magnificados y se realizan todo tipo de afirmaciones categóricas.


Anthony Johnson es quien le da minutos de descanso. Veterano y entregado, no realiza locuras en su juego pero es un jugador de escaso peso en el partido por sus limitaciones ofensivas. Quizás el hecho por el que sea más conocido en su trayectoria en la NBA sea uno que nada tiene que ver con su rendimiento deportivo. Tras unos años en los Heat cuyos minutos venían por su alto nivel defensivo, renovó su contrato con una player option para el último año. Su rendimiento bajó, y también lo hizo su caché, por lo que estaba claro que haría efectiva la cláusula de renovación para el último año de contrato. Sin embargo, desde su agencia se olvidaron de presentar en las oficinas de la liga el papeleo necesario y se convirtió en agente libre. El tema se solucionó recibiendo desde la propia agencia el dinero que “había perdido”.



Las alas: Kobe y Melo, los referentes anotadores

 


 

Carmelo Anthony llegó a ser, para algunos, serio candidato al número 1 del draft del año 2003, considerado como uno de los más fuertes de todos los tiempos. Elegido finalmente con la tercera elección, desde el principio se convirtió en el referente de los Nuggets. Máximo anotador de la liga la temporada pasada, hay momentos en que su juego ofensivo es, simplemente, imparable. Sin embargo, ha sufrido muchísimo en sus emparejamientos ante los Lakers este año, con muy malos porcentajes y flojas actuaciones. Dentro de sus limitaciones, Trevor Ariza parece tener algunas de las mejores condiciones para ser el stopper de Anthony, por volumen y velocidad. Es probable que el grado en el que pueda o no reducir la aportación de Anthony sea una de las claves de la eliminatoria.


Kobe Bryant agradecerá no tener que enfrentarse de nuevo a Shane Battier. También procedente de Duke, Dahntay Jones tendrá el trabajo más complicado de los Nuggets, el intentar reducir la aportación de la estrella angelina. Le ha costado encontrar un sitio en la liga, pero su poderío físico ha encajado en Colorado, completando un juego ofensivo repleto de anotadores e intentando ser un complemento para sus compañeros. Sus limitaciones en ataque reducen su anotación a las transiciones o situaciones en las que aprovecha las ayudas a otros jugadores, con potencia en la penetración.


En los Lakers, aparecen los problemas del banquillo. Sasha Vujacic está teniendo una horrible postemporada, con pésimos porcentajes, muy lejos del gran rendimiento del curso anterior. Si el año pasado era capaz de conseguir que no se notase la ausencia de Kobe en sus minutos de descanso, apareciendo como referente exterior en el lanzamiento, la historia de estas últimas semanas se escribe de forma radicalmente diferente. Luke Walton es un jugador perfecto en un equipo donde las cosas estén rodando bien, gracias a su inteligencia en el juego y su entrega, pero sus carencias ofensivas y en el físico lo hacen prescindible cuando se necesita dar un paso adelante. En ocasiones, el equipo utiliza simultáneamente a dos bases, pero ni Brown ni Farmar están siendo consistentes, por lo que los Lakers necesitan una mejora desde el banquillo respecto a las series anteriores.

 


 

J.R. Smith es un jugador impredecible. Anotador compulsivo, sus rachas de tiro han supuesto en más de una ocasión parciales que rompían el partido a favor de los Nuggets. En su mejor año desde que llegó a la liga, la irregularidad habitual en temporadas anteriores parece haber desaparecido, llevado en volandas por los buenos resultados del equipo. Flojo defensor, su rendimiento depende de su acierto en el juego ofensivo, y suele disputar los últimos minutos pese a salir desde el banquillo. Quien no ha completado su mejora es el lituano Linas Kleiza. Su menor nivel defensivo y la inconsistencia de tiro exterior -casi su única arma ofensiva- han reducido sus minutos en la rotación, y su futuro deportivo es toda una incógnita, al acabar contrato a final de temporada.


El juego interior: ¿La clave de la eliminatoria?

 


 

Resulta cada día más difícil hablar de Pau Gasol, dado que todos conocemos cuáles son sus puntos fuertes. Uno de los mejores interiores de la liga en el apartado ofensivo, ha mejorado también su rendimiento y compromiso en defensa.


Andrew Bynum sigue siendo un jugador tremendamente irregular, capaz de ser un referente defensivo y cerrar la zona al contrario en algunos minutos, mas perdido al realizar personales a la velocidad de la luz en otros. Sin un gran juego de uno contra uno en ataque, vive sobre todo del rebote y de las situaciones con ventaja generadas por sus compañeros, y la presencia de Pau parece haberle puesto un freno a su progresión, al girar el juego interior de ataque alrededor de Gasol, por calidad y consistencia. Lamar Odom arrastra problemas físicos desde aquella mala caída en una falta en ataque que le forzó Battier, y es un elemento desequilibrante. Capaz de generar juego en el interior o en el exterior, su tendencia a amasar el balón puede, en algunos momentos, obstaculizar el estático de su equipo con fallos en el tiro o pérdidas, aunque su compenetración con Pau ha llevado a algunos de los mejores momentos de los Lakers este curso.


Frente a ellos, un conjunto de interiores en estado de gracia, que ha sido superior a sus rivales en el resto de las eliminatorias, pero ahora ante un equipo de mucha mayor envergadura. En todos los sentidos.

 


 

Nené Hilario ha sido la sorpresa agradable de este curso. Es muy meritoria la trayectoria del jugador brasileño. Tras unos inicios prometedores en la liga, firmó una renovación por unas elevadísimas cantidades que recibió duras críticas por la prensa. Con muchísimos problemas de lesiones, quizás dio un salto de calidad en los Playoffs del 2007, cuando se mostró como un jugador determinante ante los Spurs, poniendo en serios problemas a los de Duncan. El año pasado, su tratamiento para recuperarse de un tumor lo tuvo alejado de las canchas, volviendo en los últimos partidos absolutamente fuera de forma, y era toda una incógnita su futuro en la liga. La sorpresa no ha podido ser más positiva. En la actualidad, aparece como uno de los interiores más rápidos de la competición, capaz de marcharse de sus defensores por velocidad y con notables fundamentos en la pintura. Bien es cierto que sus características tendrán más dificultades ante los Lakers, puesto que en rondas anteriores los problemas físicos de Chandler o la lentitud de Dampier serán aspectos que ahora no tenga a favor, puesto que Pau y Bynum son jugadores de mucho mayor nivel y rapidez, que le obligarán a un mayor esfuerzo en ambas zonas.


Kenyon Martin tiene poco que ver con aquella bestia de la naturaleza tan importante en las finales diputadas por los Nets, a la vera de Jason Kidd. Las lesiones han hecho de él un jugador menor, pero capaz de vivir de rachas de anotación desde su errático tiro o la potencia en la zona, mientras ha mejorado su compromiso en defensa, adaptado ya a un rol menor al no ser el jugador del pasado. Hace unas semanas reconocía no haber sido precisamente un buen alumno de Karl, frustrado al no poder explotar las virtudes del pasado, pero declara haber superado esa fase y ser ahora una pieza más del engranaje en Denver.

 


 

Chris Andersen es otra muy positiva sorpresa. Adrenalina al máximo, intensidad total, compromiso absoluto y vuelo sin límite. Un jugador de rol, recuperado para la causa tras su sanción de 2 años por su consumo de drogas. Su retorno la temporada pasada en los Hornets no fue demasiado afortunado, algo lógico tras tanto tiempo de inactividad, pero está ahora mostrando su mejor versión. Con un físico sensacional que ya le hizo participar en los concursos de mates hace unos años, es capaz de barrer cualquier rebote o saltar para taponar cualquier lanzamiento. Su agresividad le puede jugar malas pasadas en muchas ocasiones, cargado rápidamente con faltas. En ataque, sus limitaciones las solventa anotando a través del rebote ofensivo o como finalizador, y está en el mejor momento de su carrera.


Josh Powell, DJ Mbemga, Renaldo Balkman o Johan Petro es probable que aparezcan por la cancha en momentos puntuales, sin que se espera sean referentes de la serie en ningún momento.


Desde el banquillo: ¿A romper la racha?


Volviendo a lo sucedido hace un año, cómo pasa el tiempo. George Karl -antiguo entrenador del Real Madrid- era objeto de duras críticas ante el nulo compromiso defensivo del equipo y la contundente eliminación frente a los Lakers. De nada valía que hubiesen conseguido los mejores resultados de la franquicia en la temporada regular desde hacía 21 años. Logrando “sólo” 4 victorias más respecto al curso pasado, sus enfrentamientos han sido mucho más cómodos, enfocando los Playoffs NBA desde la 2ª posición, en lugar de la 8ª. Mágico, ¿verdad?


Con un bloque más equilibrado, los Nuggets han mejorado de forma espectacular sus registros en defensa, limitando a sus rivales a un 44% en el tiro durante la temporada regular, el segundo porcentaje más bajo de la historia de la franquicia, únicamente superado por los Nuggets de 1994, la última vez que habían superado la primera ronda, en aquella gran sorpresa ante los Sonics de Karl, con el rostro de alegría de Dikembe Mutombo dando la vuelta al globo.


Phil Jackson eliminó de un plumazo a la mayoría de sus -escasos- críticos la temporada pasada, llegando a las finales de la liga, ya sin Shaq o Jordan liderando a su equipo, y espera lograr el paso definitivo este curso. Entre sus múltiples registros, sus equipos se han llevado la eliminatoria las 42 veces que han ganado el primer encuentro, 30 de ellas “al mejor de 7”.

 


 

Ambos entrenadores lucharán por imponer los puntos fuertes de sus conjuntos. Es de destacar que los enfrentamientos recientes entre Lakers y Nuggets tienen claro color angelino, puesto que han vencido en 10 de los últimos enfrentamientos entre ambas franquicias. Kobe Bryant se motiva de forma especial en Denver, recordando el mal trago que tuvo que pasar en aquella acusación de violación en Colorado.


¿Lakers un duro rival para Denver o Nuggets un duro rival para los Lakers? Lo veremos los próximos días, en un choque que se presenta apasionante.