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Señores de la ACB, ahora que se abren los debates sobre los sistemas de competición (por dios, ¿de quién fue la idea de recortar el Playoff?), propongo que para el año que viene la victoria valga dos puntos, la derrota cero y el empate uno… ¡Eliminen las prórrogas que tanto daño hacen a los corazones de los aficionados del Unicaja!

 

Cierro blog y cierro temporada felicitando al Barça por su pase a la final y a José Ignacio por la fortuna que siempre supone para el periodista de baloncesto alargar un poquito la temporada, que vaya infierno son los veranos como éste de cuatro meses sin un partido que llevarse a la boca…

 

Mis conclusiones del primer año de la ‘era Aíto’:

 

BOTELLA MEDIO LLENA: el Unicaja ha cumplido sus objetivos en todos los torneos. Ha dado la cara en todos los frentes. Ha sido capaz de hacer, por momentos, una de las mejores defensas de Europa. Ha competido de tú a tú contra cualquier rival y ha terminado la temporada poniendo contra las cuerdas al mejor Barça de los últimos años. Todo esto con una plantilla bastante inferior en talento a la del equipo blaugrana, con Cabezas lesionado buena parte del curso y sin Haislip ni Berni al final. Encima, hemos descubierto una de las parejas de ‘cincos’ más sólidas de Europa (N’Dong-Archibald), hemos conocido dos facetas casi inexploradas en Gomis (base y especialista defensivo), hemos presenciado una importante mejora en el rendimiento de Haislip y Welsch, y disfrutado de otra enorme temporada de Carlos Jiménez, que está para lo que haga falta. Notable para el Unicaja.

 

Pero, ¿queremos crecer? ¿Somos ambiciosos? Entonces, veamos la BOTELLA MEDIO VACÍA: el Unicaja podía haber hecho más… No ha sabido aprender de sus errores. El equipo ha tenido una carencia perfectamente identificada desde mitad de temporada y nulamente corregida: no sabe jugar finales igualados en partidos clave (Véase, por ejemplo, final de la Copa del Rey o partido clave del Top-16 frente al Partizán; excepciones: segundo partido de cuartos en Las Palmas y segundo partido de semifinales en Málaga, y como denominador común en ambas, la iniciativa individual de Cabezas). ¿A quién le echo la culpa?:

 

-      Un poco al entrenador: creo que hubiera mejorado la cosa con una mayor organización para las jugadas finales. Más intervención desde el banquillo y ‘amarre’ estratégico, compatible con dar libertad a los jugadores los otros 39 minutos.

 

-      Un poco a quienes hicieron el equipo: para ganar la Copa, jugar la final de la Liga o los cuartos de final de la Euroliga, faltaba más talento, quizás un escolta anotador contrastado, un líder para los momentos decisivos. Fichajes: Cook y Kelati, suspenso; Gomis y Archibald, notable, rozando el sobresaliente.

 

Total, como a los periodistas nos encanta jugar a entrenadores y directores deportivos, yo me voy ahora mismo con los amigos a la playita de La Malagueta a ver botellas medio llenas y medio vacías, una detrás de otra, mientras charlamos de fichajes, cesiones, rumores, altas y bajas… Es lo que toca. ¿Alguien se apunta? ¡Un abrazo!