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Cuanto más baloncesto veo, más claro tengo que lo que marca la diferencia entre los buenos y los mejores es la mentalidad. Y por ahora, la mentalidad del Unicaja es inestable. Por eso es capaz de pasar, en sólo una semana, del peor rendimiento del año a la apisonadora de ayer. A ojos del Barça, se convierte en un rival imprevisible y muy peligroso.

 

Aíto dio una respuesta en la rueda de prensa de ayer que me gustó. "¿Este es el Unicaja que querías ver en los play-off?". Contestó: "El Unicaja son los dos, el de hoy y el de los días anteriores. Somos las dos cosas, y tenemos que asimilarlo, porque, si no, se atenaza la gente". Si tanto sufrimiento en la eliminatoria contra el Kalise ha servido a los jugadores para comprender esta idea, ¡que se prepare el Barça!

 

Os comento algunos detalles "psicológicos" del tercer choque para que veáis que el Playoff se disputa en la cabeza de los jugadores:

 

- Lo primero: el Kalise que empezó el partido no fue el mismo de los dos primeros. Varios puntos por debajo en motivación e intensidad. La oportunidad que desperdiciaron en Las Palmas sobrevoló el choque. Hay que relativizar el ‘subidón' del Unicaja.

 

- Aíto apostó por empezar con cuatro de los ‘desaparecidos' en el encuentro anterior: Cook, Welsch, Haislip y Archibald. El resultado no fue bueno. El equipo no anotó ninguna canasta en juego en los ocho primeros minutos, y los cuatro se mostraron inseguros en ataque, faltos de confianza. ¿Cuál fue la diferencia? Que, al menos, mantuvieron un tono defensivo alto (2-4, minuto 6). La segunda batería de jugadores, más frescos de ‘coco' (Cabezas, Jiménez, Ndong... y ayer, Kelati), sí que se quitó el corsé en ataque y acabó contagiando confianza y rescatando a los ‘desaparecidos'.

 

- El Unicaja recuperó su ‘modus operandi', el ‘estilo Aíto': rotaciones a tope, reparto de minutos y, cada jugador que sale ‘se vacía'. Viendo que el partido estaba encarrilado, el entrenador usó las rotaciones para recuperar la moral de los más tocados y éstos aprovecharon para desquitarse. Archibald, Haislip, Welsch, Kelati y Cook acabaron como los más valorados. Aíto tenía tan claras las posibilidades terapéuticas del triunfo que incluso rompió con su norma de usar sólo a diez jugadores. Introdujo al undécimo, el denostado Germán Gabriel, para que también llegara a la semifinal con buen sabor de boca.

 

- ¿Cómo fue el rescate de Thomas Kelati? Tengo mi propia teoría. Primero, le vino mejor entrar casi al final de la rotación que de titular. Y segundo, creo que fue clave que hiciera su primer tiro "sin pensar", o sea, saliendo de un bloqueo muy rápido y nada más recibir la bola. Apuesto a que, si hubiera pensado (recibiendo con tiempo para un tiro abierto), habría fallado. Pero como no pensó, metió. Y como metió la primera, cogió confianza y acabó encadenando 11 puntos seguidos.

 

Conclusión: hemos pasado por la lavadora y nos vamos a Barcelona con la cabeza limpita. Un equipo en construcción como el nuestro necesita ir formándose una mentalidad ganadora, y eso pasa por asumir lecciones como la del Kalise. Lo del rendimiento estable (véase Tau) habrá que dejarlo para temporadas venideras... ¡Agustín, un placer! ¡José Ignacio, nos vemos el fin de semana!