1- El reloj marcaba las 13:59. Las campanadas de las dos de la tarde parecían una realidad cada vez más próxima y, en ese instante, la ACB estaba al rojo vivo. En Málaga, justo en ese instante, Jim Moran anotaba cinco puntos consecutivos para poner el marcador empatado a 57 puntos. Restaban cinco minutos y tocaba final agónico, engrandecido por la posterior prórroga. En Vitoria, con menos de cuatro minutos para el final, un tiro libre de Javi Salgado situaba el resultado en 81 a 81. Más igualdad imposible. A esa misma hora, en ese preciso instante, Nielsen culminaba desde la línea de personal un parcial de 1-10 para el Pamesa, gracias al cual habría final igualado en el Palau, con 65-62 a falta de minuto y medio. Si en el primer cuarto los tres partidos tenían dominadores claros, al filo de las dos de la tarde, la emoción lo eclipsaba todo. El Playoff, al rojo vico. Tiempo de cuartos.
2- Omar Cook sube la bola. La tensión se respira en el Martín Carpena, que cambia la ilusión tras haber forzado el tiempo extra por el pesimismo ante la exhibición de los amarillos. En el ecuador de la prórroga, Josh Fisher intercepta el pase de Cook y evita el saque de banda para el rival con un pase en difícil posición a Mario Fernández. Éste, decisivo durante toda la prórroga, da un gran pase para que corra James Augustine a la canasta contraria. Un paso, dos… y mate espectacular. A dos manos, liberando toda la tensión acumulada desde que el balón entró en juego. 79-86 y el encuentro parecía volar a tierras canarias. El grito de celebración del propio James y los gestos de rabia de su compañeros eran un gesto inequívoco de que el partido ya no se podía escapar. En sólo unos segundos se acababa de consumar la mayor sorpresa del fin de semana.
3- A falta de tres minutos para el descanso, el DKV Joventut parece desorientado tras la lesión de Ricky Rubio. Con diferencias que se mueven en torno a los diez puntos, Raül López toma el mando y, aliándose con Massey, protagoniza uno de los momentos más electrizantes de toda la temporada en Vistalegre. Primero, va hacia canasta y, antes de llegar, se la da vuelta para entregarle la bola a Massey, que machaca con fuerza. A continuación, el propio Jeremiah realiza un gran tapón a Moiso y Raül, ya en la cancha contraria, mira al tendido para regalar una bellísima asistencia a Massey, que no desaprovecha la ocasión. El base prolongó su exhibición hasta el descanso, rompiendo con sus asistencias el choque para los madridistas. Sin embargo, ese instante de inspiración y de magia fue el que sepultó al DKV, el que contagió a los aficionados blancos y el que impulsó el despegue definitivo local.
4- Estaba resultando un cuarto histórico. Para grabar, para revisionar en el futuro, para reco
rdar. Lo más parecido a la perfección. Restaba menos de un minuto para el intervalo y el iurbentia, en los nueve anteriores, le había dado la vuelta al choque a base de puntos y más puntos. Sus jugadores estaban en el pleno estado de trance, contagiados por una inspiración que no parecía agotarse y había dejado helado el pabellón vitoriano tras ponerse con un 40-51 favorable. En ese instante, Javi Salgado pasa de un parte de la pista a la otra botando el balón, aprovecha un bloqueo de Recker y tira un triple en franca posición, completamente solo. El balón entra, no podía ser de otra forma, y el iurbentia alcanza su máxima diferencia. Aún habría tiempo para una canasta más que les diera el récord de anotación en un cuarto en la historia de Playoff pero ese instante, este triple de Salgado, hizo tocar el cielo a los aficionados al iurbentia como pocas jugadas más en la trayectoria del club bilbaíno.
5- Y seguimos en el Buesa Arena. Cualquiera de los dos contendientes podía haberse llevado el partido, aunque éste se merecía un final acorde a la belleza de los 39 minutos anteriores. El que ganara, que lo hiciera por sus propios méritos y no aprovechando un fallo de su adversario. Así fue. Con 86-84 a favor, el TAU ataca para sentenciar el partido y el iurbentia a defender. El tiempo agoniza. A falta de catorce segundos, Igor Rakocevic recibe la pelota, se lanza hacia la canasta rival y, tras esquivar a dos defensores por el camino, se levanta a cuatro metros para tirar. Su lanzamiento, limpio, acaba con la resistencia de un bravo iurbentia, que aún dio guerra en los segundos restantes. Empero, Igor ya había decidido el destino del choque.
6- El Pamesa tiene 18 segundos por delante para darle la vuelta al partido y a la propia serie. Tras ir por debajo durante todo el choque, llegar a tener el encuentro casi imposible durante algunos minutos y jugar una nefasta primera mitad, el orgullo mostrado en el último periodo propició la reacción y ahora tiene en su mano conquistar el Palau. Bota Oliver, que pasa la bola a Rafa Martínez. Basile le vigila de cerca y al de Pamesa se le nublan las ideas. De una forma un tanto forzada encara la zona rival y, a unos cinco metros, se levanta para forzar la prórroga. A falta de seis segundos, su tiro se encuentra con la figura del italiano, que logra taponar y apagar la esperanza taronja, a un solo tiro de la hazaña.
7- Con el DKV ocho abajo en el luminoso, Sergio Llull corre amenazante tras coger un rebote defendido por Ricky Rubio. El base madridista cambia de ritmo y dribla y, en ese momento, la estrella del DKV cae, haciendo gestos de ostensible dolor y levantando el brazo para pedir asistencia. Todos corren hacia él tras la canasta de Felipe y el jugador se tapa la cara y se retuerce por el daño realizado. En esos segundos, los aficionados del Real Madrid –que le ovacionaron en su retirada- y los televidentes se preguntan si esos han podido ser los últimos segundos de Ricky en la ACB. Los más pesimistas, incluso, se preguntan si su lesión puede influir en el próximo draft. Los ojeadores NBA se lamentan por el infortunio, sus compañeros y rivales le consuelan y Ricky se retira cojeando. Horas después se confirma que Rubio no sufre ninguna lesión grave, aunque la imagen del mediático jugador tumbado en el parqué es una de las más significativas del arranque de los cuartos.
8- Quedan menos de once segundos para el bocinazo final. Berni Rodríguez falla un tiro libre que podía haberle dado la ventaja a su equipo y el luminoso refleja un 74-74 que olía a prórroga. Kalise tiene en su mano la victoria y Melvin Sanders corre hacia la canasta contraria con la intención de asaltar el fortín del Martín Carpena. De repente, el ex de Unicaja se encuentra en su sprint a Carlos Cabezas, tropieza en su intento de esquivarle y pierde la posesión. Berni Rodríguez, siempre atento, atrapa el balón sin dueño y avanza a canasta, bien defendido por Josh Fisher. El malagueño logra desafíar al cronómetro y a su propio defensor para dejar una forzada bandeja con su mano izquierda, pero el balón no quiere entrar y el Kalise GC respira. Pocos minutos después celebrarían una hazaña que hubiera sido imposible si la bandeja de Berni hubiera encontrado destino




