No seré yo quien critique a la RAE pero creo que su definición de ganar se queda algo corta. Sólo me convence su quinta acepción, siempre que ese lugar pretendido sea el mismísimo cielo, la gloria más infinita. Ganar es al deporte lo que una nota a la música, algo místico y poderoso capaz de cambiar cualquier trayectoria y de marcar de por vida al pequeño para hacerlo grande.
El Playoff, que no es más que un término de bolsillo para denominar a la lucha por el título, mide a ocho clubes muy diferentes entre sí, mas con un objetivo común. Dicho esto, ¿por qué sería importante ganar la liga para esos ocho conjuntos? Más allá de la perogrullada de respuesta que sale instantánea de una pregunta tan simple, hay que observar que cada club es un mundo, con sus propias motivaciones o necesidades históricas. Ellos y sus circunstancias, que aún hoy diría Ortega y Gasset. Por tanto, toca pensar en clave de condicional y hacer balance de qué significaría conquistar la ACB para cada uno de ellos y descubrir sus ocho diferentes definiciones de "ganar":
TAU Cerámica. El trofeo supondría un histórico triplete que aún nadie ha conseguido en la historia. Recordar a los Rakocevic, Splitter y compañía en quince o veinte años será sencillo. Hacerlo como los “héroes del triplete” convertiría a los héroes en mitos. Y esos nunca mueren. Al alcance de su mano repetir por primera vez en su historia título y romper así el gafe de los campeones, que han caído a las primeras de cambio en los últimos cuatro años. Ivanovic tendría la opción de sacarse la espina clavada de aquella liga perdida en 2005 con el triple de Herreros y, lo más importante, los baskonistas podrían igualar en ligas de esta década al Barça y auto-proclamarse el mejor equipo en este periodo, con tres Ligas, cuatro Copas, cuatro subcampeonatos y otras tantas presencias en la Final Four.
Regal FC Barcelona. A veces un triunfo se disfruta más por lo que no se pierde que por lo que se gana en sí. Los barcelonistas corren el riesgo de quedarse con las manos vacías en liga por quinto año consecutivo, algo que dolería especialmente viendo que sus mayores rivales en la actualidad, Unicaja, Real Madrid y TAU, han levantado el trofeo hace menos tiempo que ellos. Los de Pascual han hecho un gran año que la siempre injusta memoria colectiva podría olvidar con los años sin poner su nombre en el palmarés de Copa, Euroliga o ACB. Por otro lado, Navarro volvió por la puerta grande con el objetivo de conquistar su quinta liga, por lo que sería duro para él quedarse a las puertas del éxito. Con el abismo a un lado y el paraíso al otro, si la moneda sale cara Regal Barça podrá sonreír y aumentar su dominio histórico en el palmarés de la ACB.
Unicaja. Los malagueños demostrarían, con un triunfo, que lo de 2006 no fue flor de un día. Desde aquel año han tenido una trayectoria algo extraña, combinando instantes de épica con otros de desconcierto. Demasiada irregularidad. Unicajism (Unicajian Performance Fluctuation Syndrome) lo han llegado a llamar por los foros del viejo continente. Un título de liga serviría para recordar a Garbajosa con admiración y no con nostalgia, quitarse complejos, dar un golpe en la mesa e reavivar una pasión que pareció enfriarse. Jiménez obtendría el título que lleva 14 años de Playoff buscando, Berni y Cabezas demostrarían que su idilio con los títulos no es casualidad y a Aíto terminaría de curar la herida histórica que abrió con Málaga en aquella mítica final del 95.
Real Madrid. Sus cuentas son sencillas. Se habla en la prensa de revoluciones, de fichajes, de reestructuración desde la propia base e incluso de fracasos. Sin embargo, ganar la liga significaría su tercer título en las últimas cinco ediciones de la ACB. El rey sin discusión del último lustro. ¿Quién dijo crisis? Olvidar el palo de la prematura eliminación tras dominar la fase regular la pasada campaña es otro aliciente. Además, Reyes podría completar su año mágico, Bullock seguiría opositando al Top5 de extranjeros en la historia del club y Llull comenzaría a hacerse un nombre entre en la entidad blanca. Además, si el cuadro madridista consigue superar a sus rivales y alzarse con el trofeo, podrían lograr su octavo triunfo y así recortarle ventaja a Regal Barça –lleva 11- en su particular revancha para ser el rey de la ACB.
DKV Joventut. Toda una generación de jóvenes aún no han visto -o eran demasiado pequeños como para recordarlo- a su equipo en una final de liga, algo que no ocurre desde 1993. Y ya de ganarla –hace ya 17 años- ni hablamos. La grandeza de un club con tanta historia es que es fácil engancharse con un sinfín de relatos épicos de éxitos del equipo, aunque es un arma de doble filo que puede producir desencanto en cuanto éstos no lleguen. Los hermanos Jofresa, Villacampa, Thomson, Martínez y compañía buscan relevo de forma urgente. La Liga sería la culminación a una generación fantástica, un triunfo de la cantera y de una concepción valiente de este deporte, una demostración de que sin Rudy también son feroces y una forma de convencer a Ricky para que lidere el proyecto ganador de la ‘Penya’.
Kalise Gran Canaria. El plantel insular se quitaría de un plumazo ese halo de malo suerte que sobrevuela al equipo en citas importantes. Seis Playoff, seis Copas. Doce eliminaciones en cuartos de final. Si los de la pelotita en el pie superaron el pasado verano su trauma historico de cuartos con todo un título, habrá que ver lo que son capaces de hacer los chicos de Maldonado si les da por eliminar al Unicaja. Tendrán alas para todo. Los aficionados verían premiado su incansable apoyo y el infierno CID no sólo serviría para ganarse los elogios de los rivales, sino para conquistar trofeos. Si su gestión y su trabajo ya es un modelo para los más modestos, un título de ACB les podría convertir en un ejemplo a seguir para los que no se res
ignan a dejar de soñar, como lo fueron Unicaja o Manresa en la década de los 90. Y esa gloria no se paga con dinero.
Pamesa Valencia. Ganar supondría justa recompensa para unos aficionados incondicionales que no pierden la fe. El cuadro taronja es el único de los participantes con más de 10 presencias en el Playoff –suma 13- que aún no ha obtenido la Liga, algo que recompensaría la inversión realizada y la paciencia de Roig, inmerso en una apuesta que viene de largo. Enterrar el 3-0 como precedente de su única final suena tentador, pero más lo es aún eclipsar las doce eliminaciones antes de semifinales, con todo un título liguero. Una ACB en la Ciudad del Turia podría consolidar aún más el proyecto che, hacerle entrar en la terna de los favoritos a la liga en los años sucesivos y llenarle de confianza para el futuro, con un Spahija que sumaría dos títulos en dos intentos.
iurbentia Bilbao Basket. Una liga sería un sueño, ya que hace un mes parecía una locura el simple hecho de disputar el Playoff. Para lograrla se habría superado en primer lugar al TAU, toda una venganza. El Cajabilbao, origen de la pasión de muchos seguidores por el iurbentia, conseguió regresar hace justo 15 años a la ACB pero tuvo que renunciar a su plaza de ascenso por motivos económicos. No habría manera más bella de homenajear a los que hicieron grande a ese club (los Iturriaga, Simpson, Kopicki, Lockhart, Carbajo, Cabezudo… y hasta el propio Davalillo) que protagonizando la mayor sorpresa en la historia de la ACB. El palmarés y las vivencias de una entidad tan joven serían envidiables y lo más sugerente es plantearse por un instante la locura que se podría desatar en Bilbao. La iurbentiamanía, a sólo siete pasos.


