ACBBlogs
ACB
Orange

No es lo más común mentar cuestiones filosofícas en pleno post-partido de Playoff, aunque la ocasión lo merece. Al fin y al cabo, el viejo dualismo entre razón y pasión tiene hueco en muchas cuestiones de la vida, como para no tener su lugar en un deporte tan complejo y rico como el baloncesto. La frialdad necesaria de la razón queda coja sin tirar de aspectos más emocionales que influyen en el juego, del mismo modo que un análisis desde el corazón suena incompleto sin mencionar hechos más tangibles. Así pues, combinemos un poco de cada uno de ellos para analizar las claves del encuentro que abrió el Playoff 2009, el Real Madrid-DKV Joventut.

 

Claves desde la razón

 

La importancia del colectivo. En el Real Madrid, todo funcionó a la perfección. Louis Bullock y Felipe Reyes no desentonaron (24 puntos entre ambos), mas el cuadro merengue no dependió en exceso de la inspiración de sus dos cracks. Al contrario. Cuarenta puntos desde el banquillo, siete jugadores en dobles figuras en valoración y una decena sumaron en anotación o rebotes. El conjunto local fue generoso en su concepción del basket, con una gran circulación del balón y repartiendose un total de 22 asistencias. Además, fue un partido para ganar a varios jugadores para la causa. Todo salía bien. El que entraba en la cancha mantenía el nivel del sustituido y hasta los jóvenes Molina y Mirotic tuvieron sus minutos de gloria. Guión feliz e idílico.

 


Desacierto exterior del DKV Joventut.
El cuadro verdinegro no se encontró nunca cómodo ante la defensa madridista, con más fallos de lo habitual y unos porcentajes muy bajos. El verdadero punto negro del DKV fue el escaso acierto desde más allá de 6’25. El primer triple tardó 16 minutos en llegar, tras ocho fallos previos y la tónica no varió en el resto del choque, errando lanzamientos teóricamente más fáciles y asequibles. La estadística final fue un 4 de 23, firmando un 1
7%. Quitando a Tomàs, Jasaitis y Bogdanovic (4/7 entre ambos), entre Ribas, Karl, Jagla, Hernández-Sonseca, Norel y Mallet han sumado un nefasto 0 de 16. Y así es muy complicado.

 

Foto EFE


Los blancos marcaron el ritmo. El Real Madrid consiguió imponer su velocidad y desbordar al DKV con un ritmo de juego que recordó al del primer año de Joan Plaza en el Real Madrid. Presión asfixiante atrás y sólo un pensamiento tras capturar rebote defensivo, correr hacia la canasta rival. A veces con más éxito, otras con menos pero, contraataque a contraataque, y carrera a carrera, el conjunto madrileño fue abriendo brecha y obtuvo puntos fáciles, que, a su vez, le permitieron jugar con más confianza y desgastar a un DKV siempre a merced de la iniciativa local.

 

Claves desde la pasión

 


Massey, con el espíritu del Aris. Jeremiah firmó una inmaculada estadística de 5 de 5 en el tiro, con dos tapones, dos mates y 12 de valoración. Pero estamos en el análisis desde las p
asiones y aquí los números sobran. Massey vivió en las alturas, con un poderío físico que recordó al de sus mejores días en el Aris de Salónica, diga lo que diga esa valoración tan poco espectacular. El ala-pívot protagonizó las acciones más espectaculares del encuentro, conectó a una afición a la que contagió desde el primer minuto y simboliza a la perfección la motivación del Real Madrid, que regaló acciones muy vistosas –siete mates- y endulzó su importante victoria con una dosis de show que nunca está de más.

 


Foto EFENo Ricky, no fun. El base del DKV Joventut se lesionó cuando su equipo sólo caía por diez puntos (25-15) y, coincidiendo con su ausencia, llegaron los momentos críticos para el cuadro de Sito Alonso. Los badaloneses recibieron de inmediato un 10-0 de parcial, que derivó en un contundente 22-7 al final del cuarto (47-22, minuto 19) con el que encuentro quedó visto para la sentencia. Ricky Rubio es formidable, sí, pero… ¿tanto como para convertir a un equipo plagado de buenos jugadores en un juguete en manos de su rival? Simplemente, el DKV se apagó con el ocaso de su estrella. Carente de referente y del descaro del joven de 18 años que juega como un veterano curtido en mil batallas, acabó perdiéndose. Sin creer en la remontada, sin fe, sin identidad, sin líder… sin Ricky. ¿Lograrán recuperarse del traspié en 48 horas?



Los minutos mágicos de Raül López.
Hace tres temporadas, en semifinales del Playoff que enfrentaba a Unicaja y DKV Joventut, Garbajosa protagonizó una de las mayores exhibiciones individuales vistas en la ACB en la última década. Con él omnipresente en los dos lados de la pista sumando rebotes, tapones, asistencias, triples y hasta un coast-to-coast, el Unicaja le dio la vuelta a un partido que se antojaba durísimo y encarriló su segunda victoria en el Playoff con un 11-0 letal. El instante pasó a la historia como "el minuto mágico de Garbajosa" y en Málaga aún se estremecen con sólo recordar un instante tan especial.

 

Foto: Euroleague/Getty

 


Hoy, en Vistalegre, el ala-pívot de Torrejón no vestía de blanco. Pero el Real Madrid también se basó en una inspiración casi divina para dar el toque de gracia a su rival. Y Raül como director de orquesta. Una asistencia suya fue culminada de forma magistral por Massey, que machacó sin más contemplaciones la canasta. A la jugada siguiente levanta el pabellón con un excelso tapón Jeremiah, que en la zona verdinegra recibe el balón de López para volver a anotar, esta vez sin maltratar el aro. A continuación, un robo y una asistencia para el triple de Bullock, siempre sin piedad. Más tarde, para culminar la orgía ofensiva y el éxtasis colectivo de su hinchada, un pase sublime del base a Felipe, mirando a la grada, fue convertido por Reyes en canasta más adicional. Cuatro puntos más de Llull pusieron al Real Madrid con 25 de ventaja, con López retirándose con 7 asistencias repartidas en sólo 15 minutos y la satisfacción del trabajo bien hecho. El baloncesto y él se debían una entre sí.
Arquitecto de un parcial de escándalo y de un juego que recordó al de épocas doradas, su Madrid se encuentra ya a seis pasos de su sueño. El primero ya se ha dado.