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Foto: EFE

El siempre tenso desempate del que hablábamos antes del fin de semana le dio el pase al Unicaja ante el Kalise Gran Canaria, en un encuentro menos emocionante de lo esperado. Los cajistas acertaron muchos de los tiros que habían fallado en los dos encuentros anteriores y el club amarillo, fundido física y mentalmente, acabó hincando la rodilla.


Cruel adiós para un equipo que ha sido uno de los grandes animadores de la campaña. El pensamiento del aficionado al Kalise, más tras la derrota, es racional, lógico y huye del romanticismo. ¿De qué me sirven las felicitaciones por ser la revelación si el guión ha terminado igual? Es complicado encontrar en la ola de la tristeza que trae una eliminación motivos para la sonrisa, para la esperanza o para ver las cosas que se han hecho bien, que han sido muchas.


Al principio de la temporada, entre presentaciones a pie de playa y gigantes de arena, arrancaba un proyecto humilde en cuanto a presupuesto e inmensamente rico en cuanto a ilusión y ambición. Es un tópico hablar del dinero para justificar una derrota, pero el conjunto insular lleva años instalado en la élite con partidas presupuestarias mucho más ajustadas que la de sus rivales. Año tras año está arriba. Y todos vuelven –volvemos- a usar la coletilla de revelación, cuando la verdadera revelación sería que en Gran Canaria las cosas no se hicieran bien.


Kalise ha caído, con esta, trece veces en cuartos de final. Trece de trece, para más inri, siete en Playoff y seis en Copa. Con estos antecedentes, los más pesimistas no quieren palmaditas en el hombro, palabras de ánimo ni promesas de que el año próximo sí, será el de semifinales. En el deporte hay dos formas de ganarse el respeto. Una es ganando y la otra aprendiendo a levantarse en cada uno de los tropiezos en esa odisea sin fin hasta la victoria. Kalise, este domingo, se fue con la derrota pero con el respeto de cada uno de los espectadores del Martín Carpena, que ovacionaron a su rival reconociendo su buen papel. Si Cabezas no hubiera anotado esa última canasta en el CID, quizá la serie nunca hubiera vuelto a Málaga. Como también quizá sean estos palos los pilares para un futuro más ambicioso aún.


En la crónica del partido usé una frase de los comentaristas del segundo encuentro, en la televisión canaria, que afirmaba que "el Kalise seguía poniendo baldosas amarillas en su camino hacia Oz". En realidad, lo han estado haciendo desde octubre. Atrás queda un liderato histórico, un baloncesto para recordar, que fue en su punto más alto uno de los más bellos que se han visto en la ACB esta temporada y un sinfín de récords que tardarán en caer. Que les pregunten a las doce víctimas que cayeron de forma consecutiva en el infierno del CID.


Al cuadro canario sólo le falta terminar de dar el paso. Un impulso más, una canasta más, un esfuerzo más. Lo que sea. En el segundo encuentro, pareció verse un cambio histórico de papeles. Hubo instantes en los que el Kalise recordaba a aquel Unicaja aguerrido del 95, entrenador por Imbroda. Los Mario, Savané, Moran y Freeland sustituyendo a los Nacho Rodríguez, Babkov, Ansley o Miller. La comunión entre equipo y grada es muy similar a la de aquel conjunto inolvidable y eso, tarde o temprano, dará sus frutos. Más frutos aún, quiero decir. El propio cuadro malagueño necesitó varias intentonas para pasar de cuartos. Y cuando lo hizo, repitió, una y otra vez.
Quizá una victoria en el CID y ese soñado para Kalise pase a semifinales hubiera cambiado su presente y su futuro inmediato. Mas no por ello hay que pintar de fracaso un éxito, ni restarle méritos al equipo por su costumbre de codearse con los más grandes. Precisamente la hazaña es poder repetir año tras año. Quedarse a un paso de la gloria es triste. No tener la opción de hacerlo, a la larga, es mucho peor.

 

Foto: Unicaja B. Fotopress

Nos quitamos la camiseta amarilla del bravo equipo canario para centrarnos en la verde del Unicaja, que hoy lució más brillante que en encuentros anteriores. El comienzo asustó, sí, pero los mates del primer cuarto calentaron a la afición, los triples del segundo impulsaron su despegue y su gran equilibrio entre jugadores interiores y exteriores decantaron la balanza para los malacitanos, que vivieron el resugir de varias de sus piezas claves. ¡En qué momento!


Kelati:
Thomas ha sido, para un seguidor de Unicaja, lo que la chica que se sienta en el pupitre de al lado en clase para el estudiante de turno. Dices que no te gusta, le sacas fallos, le criticas… y tiemblas cuando te mira. Con el estadounidense es igual. Empezó fortísimo pero se ha ido apagando paulatinamente, fallando en días importantes y ausentándose durante largos periodos. Que si no aprovecha sus condiciones, que si no penetra, que si se esconde… hasta que hace partidos como el de hoy.  El Thomas más parecido al que deslumbró en el Nokia Arena en Euroliga apareció hoy para tumbar a su rival con dos ratitos de magia. En uno sumó 11 puntos y en otro se conformó con 7. Siempre de forma consecutiva. Siempre poniendo en pie al pabellón. Si continúa en esa línea en semifinales, ese estudiante del que hablamos se acabará declarando. Y con razón.

 

Haislip: Su ausencia fue la nota más negativa de la victoria del Unicaja en el CID. Marcus tuvo una actuación fantasmal, sin asumir protagonismo en ataque ni brillar especialmente en labores más oscuras. En Copa se encargó de demostrar que él sí aparece en los momentos de necesidad aunque, si el Kalise hubiera sentenciado el martes, su final hubiera ofrecido más sombras que luces. Sin embargo, el ala-pívot se recuperó de su gris inicio de encuentro e hizo entrar en el partido a los aficionados con algo más que un mate, metiendo toda su rabia en un salto infinito para soltarla, junto con el balón, en el aro. Presente en diversas fases del encuentro, tan espectacular como siempre y sabiendo secundar, sin ser la estrella del partido, a otros jugadores enrachados, Marcus volvió, ahora sí, al nivel que debe ofrecer.

 

Foto: Unicaja B. Fotopress

Archibald: El pívot escocés no había cuajado un buen Playoff. Superado por sus rivales, lastrado por las faltas, con poco tiempo en la pista, algo fallón. Hasta hoy. Menudos minutos ha realizado en el encuentro de desempate. Al más puro estilo del Robert copero, con varias canastas con su copyright –forzadas, luchadas y sudadas… pero con el mismo valor al fin y al cabo- y una presencia constante en ambas zonas. El Unicaja necesitaba que Archibald entrara en juego y el británico aceptó el resto en un día en el que Ndong pudo al fin tomarse un respiro.


Welsch:
La primera mitad fue una exhibición del talento del checo. Y lo hubiera sido, incluso, sin ese par de triples con el que impulsó a su equipo en el marcador. Defensa de libro, un robo por aquí, un rebote por allá, fuerzo una falta, provoco otra en ataque, vuelvo a coger un rebote y ahora tiro un triple que me entra. ¡Y otro! Jiri, puro simbolismo de pasiones encontradas, de sentimientos opuestos, concluyó el choque con 17 de valoración, una tregua para sus detractores y un guiño para sus acérrimos seguidores, que confían en él ciegamente de cara a la serie contra Regal Barça. El Unicaja, como el resto de semifinalistas, a cinco pasos de su sueño. ¿Le cambiamos el nombre al blog?