¿Qué tal todo?
Hoy, si el frío me permite terminar de teclear el blog, quiero comentaros un par de quejas que la semana me deja.
En primer lugar quiero denunciar públicamente a los Reyes Magos y a Papa Noel por falsos ¡Vaya timo! Y es que señores no hay forma de que consiga que me regalen lo que quiero, ya puedo ser el niño más bueno del mundo que me parece que nunca conseguiré que me traigan lo que quiero… ¡a Beyoncé!
Mi otra queja es sobre el dichoso GPS; el aparatito de las narices por poco me deja esta semana sin un jugador.
Seguramente no os descubriré el mundo si os digo que el 90% de los equipos amateurs y de categorías inferiores vamos en coches. Como suelen ser rutas no muy lejanas y repetidas, normalmente todos los años ya nos sabemos los caminos para cada pabellón. Sin embargo, de vez en cuando, surgen nuevos campos o nuevos coches. Pues bien esto último es lo que nos sucedió.
Mi cadete venía tarde así que se fue con su madre y no sé que dirección que le puso a al maquinita, pero en lugar de entrar por el camino correcto se recorrió todo Castellón para acabar llegando con el partido empezado.
La verdad es que no me extraña que llegase tarde mi chaval porque un día regresé con su coche y su GPS y nada más salir del pabellón nos dirigió a una calle cortada. Vamos, que o pretendía que el coche saltase el murete y cruzase campo a través hasta la autopista o el GPS lo compró en los chinos un domingo.
Menos mal que cuando llegó el partido ya lo ganamos y sólo hizo falta un par de gritos para que “bajasen el culo” para defender y ganarlo. Creo que ha sido uno de los mejores partidos que hemos hecho y eso a pesar de que al ser parqué flotante los chavales la liaron bastante con el bote. Toda la segunda parte la dominamos por 20 puntos, todos jugaron bastante tiempo e incluso nos dio tiempo a hacer alley hoops que por su puesto no salieron… no sé, los chavales debieron creerse que eran LeBrones y Clavers y empecé a ver balones por el aire… de los “Sagunto Pakete Trotters” pasamos a ser el DKV Joventut de Rudy y Ricky, todos saltando y machacando.
Al final del partido, eso sí, hubo bronca para el de GPS, aunque si os soy sinceros el aparatito me hubiera venido muy bien antes de Navidad cuando por poco el que llega tarde soy yo y la lío parda porque soy el que guarda las licencias necesarias para jugar. Y es que yendo por el by pass de Valencia como te equivoques en una salida la cagas del todo.
Eso hace unos años no me hubiera pasado porque siempre íbamos todos juntos con un chico que llevaba su propio GPS, en este caso el conocido como Global Puti clubs System. Era increíble, se conocía todos los locales de carretera y llegábamos a los pueblos y pabellones a través de este peculiar GPS.
Por cierto, esta semana ya he logrado el imposible que es dirigir a mi tercer equipo (en Federación me comentaron que hubo cachondeo cuando lo vieron). Veréis, oficialmente también soy el entrenador del equipo júnior ya que mi compañero no tiene el título, así que para que no nos caigan más multas y la Federación se vaya de cena a costa nuestra me toca madrugar los domingos, joderme la resaca y poner mi firma en el acta del partido.
Esta semana al menos me llevé una sorpresa al ver como dos chicos del equipo rival me venían a saludar antes del partido. Me reconocieron por el blog (y espero que también por mis artículos) y se agradece el gesto, pero agradecería más que en lugar de tíos peludos y sudorosos se me acercasen dos tías rubias… (o morenas que no estamos en edades de ascos a nada) pidiéndome el teléfono, jajaja.
Por cierto, uno de los chicos que vino a saludarme un poco más y me jode la resaca del domingo y con sus triples gana a los júniors, al final salvaron el partido por uno y todos contentos menos yo, que otra noche más mis ojeras aumentaron exponencialmente. Ya veis, to’ explotao que estoy…
