El TAU Cerámica obtuvo con su triunfo en la Copa del Rey la justa recompensa al trabajo bien hecho. Durante estos cuatros días demostró ser el mejor equipo en Madrid, supo remontar dos partidos, siempre fue de menos a más contra las cuerdas, salvó un final de infarto y, en dos jugadas, se llevó un copa que será recordada por el espectáculo que dejó.
Y si el TAU Cerámica ha ganado es porque un señor llamado Pete Mickeal volvió a ser el hombre de los finales. No llevaba una buena Copa del Rey pero sus dos acciones finales forman parte ya de la historia de la ACB. En ataque anotó una canasta imposible ante una magnífica defensa de Berni Rodríguez y en la jugada posterior taponó un triple a la desesperada del propio Berni. Mickeal es el hombre de las finales... y de los finales.
No era justo que la final se decidiera por los fallos en los tiros libres. Nadie quería que el partido terminase, el espectáculo era maravilloso y la emoción inigualable, por eso un final con fallos en los tiros libres de Sergi Vidal o Joseph Gomis no hubiera sido digno del mayor espectáculo del baloncesto.
En una final, el componente emocional suele ser más importante que el táctico, pero al menos pudimos ver como la zona 3-2 siguió estando presente en el torneo. Ha sido la zona más utilizada y, además, siempre ha tenido denominador común: utilizar al alero en la parte alta en la zona. Si en semifinales vimos a Barton, en la final fue Carlos Jiménez el encargado de dificultar la ofensiva vitoriana.
Frente al problema presentado por Aíto, el TAU Cerámica atacó con bloqueos indirectos por línea lateral para que el alero buscara la superioridad en un lado de la defensa malagueña, se carga el lado y luego se movía el balón. Listo e inteligente la circulación del balón siempre encontraba al mejor jugador del partido: Mirza Teletovic
Teletovic y Archibald, pívots antagonistas. Los dos juegan como pívots pero su juego no tiene nada que ver. Al bosnio le gusta atacar el aro desde lejos, matar las zonas con sus triples y realizar mates espectaculares con su potencia... el premio fue el MVP del torneo.
Por el contrario, Archibald dio una demostración de cómo un pívot debe leer las situaciones de juego, cargar el rebote ofensivo y moverse cerca del aro. Cada bloqueo, cada continuación tuvo un sentido, pero Archiblad, un tío serio donde los haya, tuvo un error (no quiso asumir la responsabilidad del último tiro) y su equipo lo pagó muy caro.

Desde aquí, quiero agradecer e ltrabajo realizado por todo el equipo de bloggeros de la web y en especial a Fe López y Óscar Cuesta, los dos con quien más he podido convivir tiempo. Por desgracia para mí, compartí más tiempo del querido con Óscar y menos del deseado con Fe, una crack.
La Copa del Rey es historia y cada equipo regresa a su ciudad. ACB.COM también lo hace. Ha sido un placer compartir el mayor espectáculo del baloncesto con todos vosotros.
PD: Y como sé que ellos no lo dirán, lo diré yo... vamos si Pablo no me censura. Esperamos que hayáis disfrutado la Copa del Rey en ACB.COM. Seguramente no os imaginaréis todo el esfuerzo y la ilusión que la redacción hemos puesto en ella, pero seguro que ha merecido la pena si vosotros os habéis divertido con nosotros.
Hasta la próxima


