La Copa del Rey ha arrancado y lo hecho con un Real Madrid-Regal FC Barcelona de gran intensidad y que nos ha dejado la primera figura del torneo: Juan Carlos Navarro.
La generosidad del Navarro alimentó el triunfo del Regal FC Barcelona. Se esperaba con expectación el duelo entre Navarro y Bullock, pero lo que nadie esperaba es que el jugador blaugrana sacase a relucir su faceta de pasador. Agobiado por el sobremarcaje de Bullock, Navarro supo leer perfectamente las ayudas y encontrar al hombre desmarcado (cinco asistencias en el primer cuarto y 10 al final del partido). Eso sí, Navarro no descuido su faceta de Killer (28 puntos) y tres triples suyos mataron la remontada del Madrid. Navarro ejemplificó un partido perfecto en lo que se refiera a la circulación de balón, 24 asistencias en las 30 canastas del Regal FC Barcelona.
El Regal FC Barcelona se mostró muy constante, casi sin fisuras atrás y encontrando una gran facilidad para penetrar en la zona blanca, así se sucedieron las bandejas de Ilyasova, Barton, Navarro o Vázquez. Demasiadas concesiones las ofrecidas por un equipo blanco que tuvo muchas dificultades para frenar el primer paso de su rival y perdió en cada emparejamiento. Sólo Bullock y Reyes mantuvieron el tipo en sus duelos particulares.
El Madrid perdonó mucho, en defensa no supo frenar las ventajas que obtenían por su movilidad, Ilyasova y Fran Vázquez y cuando se puso en zona no dio sensación de creer en ella. Con 63 a 76, se sitúo en una zona 2-3 y recortó cinco puntos. La respuesta de Xavi Pascual fue jugar con dos ‘cuatros’ como Ilyasova y Andersen y abrir la zona atacando desde el poste alto. Un par de canastas bastaron para volver a individual, la premura del tiempo sentenciaría a los blancos.

En el segundo partido de la noche, el Pamesa Valencia cumplió la máxima de quien vive del triple, muere del triple. Los primeros puntos que anotó un inspirado Shammond Williams descentró el ataque taronja (3/7 en el primer cuarto) y vivió obsesionado en buscar la canasta rápida y desde la lejanía (8/24 al final del partido) el resto del partido. La defensa del TAU Cerámica comenzaba a ganar el partido.
La defensa ahoga, el rebote mata. Intensidad, todo entrenador pide intensidad para sus jugadores y Dusko Ivanovic tiene que estar contento con lo que son capaces de hacer sus pupilos. En defensa, después de recuperarse del shock inicial, tendió una trampa al Pamesa Valencia, cerró su aro permitiendo que Pamesa fuera reincidente en uno de sus pecados habituales, la excesiva dependencia del triple. Los tres tiros libres de los valencianos hablan de falta de dureza a la hora de encarar el aro
Con el paso de los minutos, la amenaza del reloj se hizo palpable en cada ataque taronja y si no era el tiempo era la mano de un defensor la que punteaba cada tiro, el rodillo baskonista había entrado en escena y Pamesa Valencia no veía la forma de anotar con fluidez ante una defensa que era todo manos, no había tiro cómodo y cada balón se luchaba hasta la extenuación.
En ataque, mucha movilidad y una notable superioridad reboteadora. Son constantes los bloques de dentro a fuera y siempre, en uno de ellos, surge el tirador adecuado. En el tercer cuarto, TAU encontró en esos bloqueos indirectos la solución para despegar hacia la victoria.
Por último, TAU Cerámica conocía de la debilidad rebotadora del rival y McDonald y Splitter (20 puntos y 10 rebotes) castigaron de manera incontestable a un Pamesa que podía defender bien, pero que perdía todo al no cerrar su aro.

